El sabio vivía en un cuarto pequeño lleno de libros, con pocos muebles, porque entendía que la vida en la tierra es temporal. Le dijo al turista estadounidense que también él estaba allí de paso y que algunas personas viven como si fueran a quedarse para siempre en la tierra y se olvidan de ser felices. Al final, recuerda que Dios no juzgará por las posesiones materiales sino por cómo se trata a los demás y se usan los dones recibidos.