La lluvia ácida se forma cuando los óxidos de nitrógeno y dióxido de azufre de las emisiones industriales y de vehículos se combinan con el vapor de agua en la atmósfera, formando ácidos sulfúrico y nítricos. Estos ácidos pueden transportarse cientos de kilómetros antes de precipitar y dañar ecosistemas acuáticos y terrestres, corroer construcciones, y empobrecer los suelos. Además, contribuye a la eutrofización de ríos,