1936-2016: LORCA
ANIVERSARIO En la madrugada del 18 de agosto de hace 80 años fue
fusilado uno de los escritores con mayor talento del siglo XX. Su muerte
en las primeras horas de la Guerra Civil le convirtió en una leyenda que
aún pervive. Quebró con ‘Poeta en Nueva York’ el verso que se
escribía entonces y fue autor teatral de éxito. EL MUNDO homenajea su
figura con la publicación de nueve textos inéditos, entre los que figura el
Premio Cervantes José Manuel Caballero Bonald y seis poemas de otros
tantos poetas fundamentales en las letras de hoy.
Textos inéditos de CABALLERO BONALD, CLARA JANÉS,
LUIS ANTONIO DE VILLENA, LUIS GARCÍA MONTERO, ANTONIO
LUCAS, FELIPE BENÍTEZ DE REYES, MANUEL VILAS, LORENZO
OLIVÁN Y JULIETA VALERO
De las diversas aproximaciones a la poesía de García Lorca, elijo la que concierne a su
extraordinaria capacidad de refundación lingüística. Es ahí propiamente donde el poeta
alcanza su más acrisolada singularidad creadora. Desde un primer momento, desde
Poema del cante jondo, García Lorca consigue algo artísticamente esencial: la
modificación del significado de las palabras a medida que se incorporan al poema. Es un
este caso responde a una compleja mudanza
semántica. Las palabras más comunes, al ser
trasferidas de determinado modo al curso de la
poesía, tienden a desbordar su más consabida
significación. El prodigio se ha verificado: las
palabras dicen ya algo distinto, mucho más
sugestivo por sorprendente, de lo que
consignan los diccionarios. El pensamiento
lógico queda invalidado por la intuición
imaginativa. Lo insólito ha desplazado
taxativamente a lo rutinario.
Semejante facultad sitúa a García Lorca en
ese eminente trayecto de la historia de la
poesía en lengua española que va –pongo por
caso– de Juan de la Cruz a Juan Ramón Jiménez, de Góngora a César Vallejo, de
Quevedo a Neruda y se perpetúa a raíz de una particular transfiguración del lenguaje
poético. En el Cántico espiritual, en las Soledades, en Animal de fondo, en Trilce, en las
Musas, en Residencia en la tierra, se estabiliza de diferentes modos un mismo paradigma
verbal, ese que también afecta a García Lorca y viene a elevar su idioma poético a un
rango de extrema seducción. No es que el poeta fuera asimilando esa facultad a medida
que avanzaba su obra, sino que la llevaba implícita desde siempre en sus modales
comunicativos, en su manera de observar el mundo.
La palmaria potencia metafórica de García Lorca tiene algo que ver con todo eso. Viene a
ser una consecuencia directa de ese dinamismo léxico que constituye el fundamento
formal de su poesía. La designación de los objetos, la exteriorización de las sensaciones,
son sometidas –por así decirlo– a un natural proceso de reajustes lingüísticos. El autor del
Llanto, de Poeta en Nueva York, pero también de no pocos romances y canciones, junta
de pronto unas palabras que nunca habían tenido la menor conexión y rompen así un
sello: perpetran una nueva realidad, descubren un mundo desconocido. Los ejemplos son
copiosos y pueden elegirse al azar: «tienen, por eso no lloran, / de plomo las calaveras»,
«como todos los muertos que se olvidan / en un montón de perros apagados», «debajo de
las multiplicaciones / hay una gota de sangre de pato», etc. etc.
La fascinación manifiesta que proporciona la poesía lorquiana tiene pues su origen en lo
que he llamado la refundación del lenguaje. El hecho de que haya palabras que acuden al
poema para dotarlo de un nuevo sentido, de una nueva noción del mundo, traspasa
también su poder modificador a las imágenes. Lorca tiende a descoyuntar la secuencia
racional del poema en beneficio de esas significaciones desconocidas. Cada imagen altera
el orden de la realidad. El irracionalismo hace ya las veces de desvelador de los secretos
estacionados en los entresijos del lenguaje. Incluso el carácter de la Andalucía que
propone el poeta ha dejado de ser histórico para transformarse en mitológico. De ahí se
infiere esa insufrible e irrisoria frustración de todos aquellos que han pretendido secundar a
un poeta sin segundo.

LORCA 1936 2016

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    1936-2016: LORCA ANIVERSARIO Enla madrugada del 18 de agosto de hace 80 años fue fusilado uno de los escritores con mayor talento del siglo XX. Su muerte en las primeras horas de la Guerra Civil le convirtió en una leyenda que aún pervive. Quebró con ‘Poeta en Nueva York’ el verso que se escribía entonces y fue autor teatral de éxito. EL MUNDO homenajea su figura con la publicación de nueve textos inéditos, entre los que figura el Premio Cervantes José Manuel Caballero Bonald y seis poemas de otros tantos poetas fundamentales en las letras de hoy. Textos inéditos de CABALLERO BONALD, CLARA JANÉS, LUIS ANTONIO DE VILLENA, LUIS GARCÍA MONTERO, ANTONIO LUCAS, FELIPE BENÍTEZ DE REYES, MANUEL VILAS, LORENZO OLIVÁN Y JULIETA VALERO De las diversas aproximaciones a la poesía de García Lorca, elijo la que concierne a su extraordinaria capacidad de refundación lingüística. Es ahí propiamente donde el poeta alcanza su más acrisolada singularidad creadora. Desde un primer momento, desde Poema del cante jondo, García Lorca consigue algo artísticamente esencial: la modificación del significado de las palabras a medida que se incorporan al poema. Es un este caso responde a una compleja mudanza semántica. Las palabras más comunes, al ser trasferidas de determinado modo al curso de la poesía, tienden a desbordar su más consabida significación. El prodigio se ha verificado: las palabras dicen ya algo distinto, mucho más sugestivo por sorprendente, de lo que consignan los diccionarios. El pensamiento lógico queda invalidado por la intuición imaginativa. Lo insólito ha desplazado taxativamente a lo rutinario. Semejante facultad sitúa a García Lorca en ese eminente trayecto de la historia de la poesía en lengua española que va –pongo por caso– de Juan de la Cruz a Juan Ramón Jiménez, de Góngora a César Vallejo, de Quevedo a Neruda y se perpetúa a raíz de una particular transfiguración del lenguaje poético. En el Cántico espiritual, en las Soledades, en Animal de fondo, en Trilce, en las Musas, en Residencia en la tierra, se estabiliza de diferentes modos un mismo paradigma
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    verbal, ese quetambién afecta a García Lorca y viene a elevar su idioma poético a un rango de extrema seducción. No es que el poeta fuera asimilando esa facultad a medida que avanzaba su obra, sino que la llevaba implícita desde siempre en sus modales comunicativos, en su manera de observar el mundo. La palmaria potencia metafórica de García Lorca tiene algo que ver con todo eso. Viene a ser una consecuencia directa de ese dinamismo léxico que constituye el fundamento formal de su poesía. La designación de los objetos, la exteriorización de las sensaciones, son sometidas –por así decirlo– a un natural proceso de reajustes lingüísticos. El autor del Llanto, de Poeta en Nueva York, pero también de no pocos romances y canciones, junta de pronto unas palabras que nunca habían tenido la menor conexión y rompen así un sello: perpetran una nueva realidad, descubren un mundo desconocido. Los ejemplos son copiosos y pueden elegirse al azar: «tienen, por eso no lloran, / de plomo las calaveras», «como todos los muertos que se olvidan / en un montón de perros apagados», «debajo de las multiplicaciones / hay una gota de sangre de pato», etc. etc. La fascinación manifiesta que proporciona la poesía lorquiana tiene pues su origen en lo que he llamado la refundación del lenguaje. El hecho de que haya palabras que acuden al poema para dotarlo de un nuevo sentido, de una nueva noción del mundo, traspasa también su poder modificador a las imágenes. Lorca tiende a descoyuntar la secuencia racional del poema en beneficio de esas significaciones desconocidas. Cada imagen altera el orden de la realidad. El irracionalismo hace ya las veces de desvelador de los secretos estacionados en los entresijos del lenguaje. Incluso el carácter de la Andalucía que propone el poeta ha dejado de ser histórico para transformarse en mitológico. De ahí se infiere esa insufrible e irrisoria frustración de todos aquellos que han pretendido secundar a un poeta sin segundo.