El arte del siglo XX se caracteriza por múltiples corrientes conocidas como 'ismos', donde las vanguardias no siguen un orden cronológico lineal. El impresionismo, que surgió en la década de 1870, rompió con el academicismo, seguido por el postimpresionismo y otros movimientos como el fauvismo y el expresionismo, que buscaban expresar emociones y subjetividad a través de nuevas técnicas y enfoques. El cubismo, fundado por Picasso y Braque, utilizó la geometrización y el análisis de la realidad para revolucionar la representación pictórica.