Entre la Edad Media y el siglo XVIII, los textos escritos a mano y luego impresos se multiplicaron, requiriendo un ordenamiento. Antes de Gutenberg, los libros eran copiados a mano por monjes y eran caros. El papiro fue el primer soporte de escritura en el Mediterráneo antiguo, pero fue reemplazado por el pergamino, más duradero. Los manuscritos iluminados complementaban los textos con ilustraciones y decoraciones.