La reforma educativa de 2013, aprobada por una mayoría en el Congreso, busca transformar el sistema educativo en México a través de la implementación de tres leyes secundarias. El documento destaca la preocupación por las excesivas nóminas en el sector educativo y plantea que la educación se sustenta mayoritariamente en recursos públicos, mientras que se prevén despidos de maestros con base en la nueva ley laboral. Además, se menciona un posible cambio en la financiación de la educación ante la privatización de Pemex y la reducción de recursos destinados a este sector.