México sufría una bancarrota económica en el siglo XIX debido a la desorganización en la recaudación de impuestos. Había dos grupos con diferentes soluciones: uno quería desamortizar los bienes de la Iglesia y otro quería centralizar el gobierno sin tocar los bienes de la Iglesia. Además, la sociedad era compleja con diferentes clases como comerciantes, industriales, mineros y grandes hacendados, mientras que la Iglesia controlaba dos tercios de las rentas. El ejército