Los puentes han evolucionado a lo largo de la historia junto con los avances en los materiales de construcción e ingeniería estructural. Los primeros puentes eran de madera o piedra, pero los romanos introdujeron el arco de piedra que permitió puentes más resistentes. En la era moderna, el acero y el hormigón permitieron puentes más largos y resistentes, como los puentes colgantes y atirantados. Hoy en día, nuevos materiales como la fibra de carbono continúan expandiendo las posibilidades de diseño de puentes.