I. El documento describe la tierra de Soria como árida y fría, con pradillos y cerros cenicientos donde la primavera deja margaritas blancas entre las hierbas.
II. Se describen las tierras de labor como retazos pardos y pequeños huertos y prados entre peñascales, con chopos florecidos en los caminos.
III. Se aprecia el campo ondulado con figuras que se destacan sobre el cielo al anochecer y los colores del atardecer sobre llanos y montes.