Este documento es una carta de amor de una madre a su hijo Andrés anunciándole que su enfermedad ha vuelto y esta vez será definitiva. Le pide que acepte su muerte y no se detenga con su vida, y que sus cenizas sean esparcidas en los cerros y mar de Valparaíso, Chile, lugar donde nació. Le recuerda que su padre lo mantendrá informado de lo necesario y que no es justo que detenga su vida por ella.