Los manglares de Panamá almacenan aproximadamente 77 millones de toneladas de carbono y absorben 1.6 millones de toneladas de dióxido de carbono anualmente, desempeñando un rol crucial en la mitigación del cambio climático. Sin embargo, la destrucción de más de la mitad de sus áreas desde 1969 ha emitido alrededor de 87 millones de toneladas de carbono a la atmósfera, agravando el calentamiento global. Además de su función de secuestro de carbono, los manglares protegen las costas frente a fenómenos climáticos extremos y ayudan en la adaptación al cambio climático.