El manierismo surgió en Italia en la década de 1530 como una reacción al clasicismo renacentista. Rechazaba la proporción, armonía y equilibrio clásicos en favor de formas más subjetivas e irregulares. La arquitectura manierista se caracterizaba por la falta de claridad estructural, el uso excesivo de elementos decorativos y la búsqueda del contraste y la transgresión de normas.