La conservación de los suelos es fundamental debido al crecimiento de la población mundial y la necesidad de más tierras de cultivo. Prácticas como quemar los residuos agrícolas, incendiar la vegetación y ocupar tierras no aptas degradan gravemente los suelos y pueden amenazar la seguridad alimentaria futura si no se adoptan métodos correctos. Algunas de las principales prácticas de conservación son mantener la cobertura vegetal, reforestar laderas, cultivar en surcos de contorno, rotar cultivos, y