El discurso habla sobre la posibilidad de crear una nueva utopía basada en la vida, el amor y la felicidad, donde nadie pueda decidir por otros la forma de morir y donde las personas ya no estén condenadas a la soledad. El autor cree que todavía hay tiempo para emprender la creación de esta utopía contraria a la realidad sobrecogedora que ha existido a lo largo de la historia.