La minería metálica en Nicaragua enfrenta serias preocupaciones ambientales y sociales, incluyendo la contaminación de ríos, la degradación de ecosistemas y el despojo de comunidades de su sustento. A pesar de las inversiones de empresas multinacionales, las regiones mineras siguen siendo zonas de alta pobreza y conflicto debido a la oposición local a las concesiones mineras. El gobierno, mientras promueve la explotación minera, contradice sus esfuerzos de conservación al otorgar concesiones en áreas críticas como la reserva de la biosfera Bosawás.