En la Misa se renueva el sacrificio de Jesucristo en la Cruz para salvarnos del pecado. En la Misa, Dios nos transmite lo que quiere a través de la Sagrada Escritura y Jesús se hace presente a través de la Eucaristía para que nunca estemos solos. La Misa nos permite pedir perdón a Dios, darle gracias y adorarle.