Ilustración 1..........................................................................................................................................1
Ilustración 2..........................................................................................................................................4
Ilustración 3..........................................................................................................................................6
Ilustración 4..........................................................................................................................................8
Ilustración 5..........................................................................................................................................9
Ilustración 6........................................................................................................................................10
Ilustración 7........................................................................................................................................12
Ilustración 8........................................................................................................................................13
Ilustración 9........................................................................................................................................16
Ilustración 10......................................................................................................................................17
Ilustración 11......................................................................................................................................19
Ilustración 12......................................................................................................................................22
Ilustración 13......................................................................................................................................25
Cuentos
EL CONDOR Y EL ZORRO
iscutían acaloradamente un zorro y un cóndor sobre sus fuerzas y
aptitudes respectivas para desafiar la
inclemencia de las punas.
- ¿Hablas de resistencia - decíale el cóndor al
zorro - cuando te veo acurrucado y hecho un ovillo los
días lluviosos, encerrado en la cueva, tú y tu prole,
royendo huesos y pereciendo de hambre?
- ¿Y tú, cofrade, a quien ni se ve, sumido en su
escondrijo, empollando como una gallina clueca, crees ser más capaz que yo?
-A mí - replicó el cóndor – con tener un ala y cubrirme
con la otra me basta, en tanto que tú...
- ¿Yo?... en mi cola llevo abrigo y protección.
No pudiendo convencerse con razonamientos, como sucede así siempre
que se disputa, acordaron apelar a los hechos.
-Pues bien- propuso el zorro- vamos a quedarnos toda una noche al raso,
soportando la intemperie con una condición: el que se retira pierde la apuesta y
será pasto del que permanezca en pie.
D
Ilustración 1
- ¡Aceptado!, pero tempestuosa ha de ser- agregó el cóndor.
- ¡Choca! –exclamó el otro-. Y fijaron plazo.
Llegada la estación de las tormentas, cierto día en que nubes grises se
amontonaban como torbellinos de humo, fuese volando el cóndor en busca del
zorro. Comenzó luego, una furiosa tempestad: los relámpagos difundían destello
iluminando el firmamento y los rayos, uno tras otro, describiendo tortuosos
zigzags, rasgaban las nubes y estallaban con fragor sobre las cumbres, cuando
el cóndor, al resplandor de un relámpago, descubre a su contrincante, erizados
los pelos y desprendiendo chispas, aprestándose a huir, pero detiénese a la
llamada y, quieras que no quieras, hubo de aparejarse para dar cumplimiento a
lo pactado.
Llovía a cántaros, rotas las nubes se precipitaban como cataratas
desprendidas de lo alto y torrentes de agua inundaban el campo, cuando ellos
fieles al convenio disponíanse a pasar la noche de claro en claro, anhelosos que
asomase la aurora. De pie el cóndor sobre un montículo, sin muchos preámbulos,
extiende el desnudo cuello y, levantando el ala, introduce su encorvado pico
dentro de él. A su vez, el zorro, aparragado en el humedecido suelo, oculto el
hocico entre las patas, arrebujábase como podía guareciéndose bajo su copioso
rabo.
Mientras el impasible buitre desafiaba la lluvia que chorreaba y resbalaba
por su reluciente y apretada plumazón; al desventurado zorro empapábase el
ya estropeado pelaje, infiltrándose sin reparo aún por sus puntiagudas y rígidas
orejas. Remojado su encallecido pellejo que ha tiempo el frío le tenía como carne
de gallina, sin rehuir, herido en su amor propio, manteníase firme en la lid.
Prorrumpía de vez en cuando en lastimeros aullidos:
Alaláu (¡Ay, ¡qué frío!). Y con voz más desfalleciente gemía:
Alaláu (¡Me muero de frío!) ...
¡A-la! -laú-úúú...!
¡Huararaú!, respondía jactancioso el cóndor.
Y, pasada la noche, el Alto rey yérguese, arruga el penacho de su
coronado pico y purpúreo cuello, sacude su alba cola y renegrido manto y con
paso imponente dirígese a donde había dejado a su rival, el que, aterido y yerto,
yacía sin vida.
EL LEÑADOR Y LAS TERMES
staba un leñador talando algunos árboles en un frondoso
bosque, pues quería construir una cabaña más grande ya
que la familia había crecido y aquella donde vivía con su
mujer y sus cuatro pequeños hijos, le resultaba sumamente
estrecha.
Los árboles fueron cayendo pesadamente uno tras otro, hasta que uno
de ellos terminó cayendo a pocos metros de un termitero, provocando tal
estremecimiento al caer, que éste estuvo a punto de desplomarse. Fue tal la
conmoción que se produjo dentro, que algunos termes salieron a ver qué
sucedía. Otro árbol amenazaba ya con desplomarse en el mismo termitero.
Enteradas de lo que acontecía, los termes decidieron enviar una comisión
para que hablara con el leñador. Este vio aquel grupo de malhumorados insectos
que se acercaban amenazadores, dejó a un lado su hacha y se sentó sobre un
árbol talado a esperar qué sucedía. Mientras se pasaba el pañuelo por el rostro
y el cuello sudoroso, el hombre escuchó atentamente las quejas de aquello
pequeños seres.
-Muy bien, muy bien. Según ustedes yo no debo cortar los árboles, por
lo tanto, no tendré madera para construirme una cabaña más acogedora, por lo
tanto, mi mujer, mis hijos y yo debemos seguir sufriendo las incomodidades que
ahora padecemos por el solo hecho de que unos nauseabundos insectos como
ustedes vienen a reclamar sus derechos. Pues, sepan que esto lo soluciono así...
E
Y dicho esto, los pobres termes sucumbieron bajo la pesada bota de aquel
malvado. El leñador regresó a su casa y nunca contó este hecho. Pero, como no
existe crimen perfecto, una de los termes logró escapar de la muerte y pudo
regresar al termitero a informar al resto. La pobre quedó lisiada y al poco tiempo
murió. Fue sepultada con grandes honores en medio de un ambiente de gran
consternación.
Pasaron los años y el leñador vivía feliz en su nueva cabaña que terminó
siendo tres veces más grande que la anterior. Se sentía orgulloso de que todos
sus vecinos tuvieran siempre una palabra de alabanza para su vivienda.
-A esta cabaña no la tumba ni un tornado, es dura cono el acero, solía
decir.
Y tenía razón, pues mientras las otras cabañas fueron sucumbiendo por
causa de las lluvias o de los truenos, la suya seguí en pie como un monolito.
Cierto día en que el leñador hubo de llevar a sus hijos a la escuela. Grande
fue su sorpresa al regresar y encontrar su cabaña hecha añicos, como si hubiera
sido un simple castillo de naipes vencido por el viento, sin detenerse a indagar
las causas del siniestro, el leñador sacó a su mujer de entre los escombros e
inconsciente la llevó al hospital más cercano.
Allí estuvo algunas horas atendida por un doctor hasta que recuperó en
algo la conciencia.
Cuando el leñador, pudo hablar con el médico, éste le indicó que su mujer
había sufrido un shock nervioso, pues, de otra forma no se explicaba que
estuviese repitiendo incesantemente:
-Han sido los termes, han sido los termes, se lo juro doctor, ellas se iban
gritando... venganza cumplida. Víctimas vengadas... ¡Busquen la bota! ¡Busquen
la bota!
Ilustración 2
EL PERRO Y LA PULGA
iscutían un perro y una pulga sobre la inutilidad de esta
última.
-Deberías trabajar y no ser un parásito. Yo cuido
la casa, evito que los gatos se metan en las noches
para llevarse los alimentos, ahuyento a los ratones
cuido que ningún extraño se acerque a los niños, es
decir, sé ganarme mi alimento, pero tú, amiga mía, no
haces nada por trabajar, y eso no está bien.
La pulga se regocijaba al escuchar los consejos del perro, pero éste no
perdía la oportunidad ni la esperanza de guiarla por el buen camino.
-Mira ancianito, dijo la pulga mientras se posaba en la nariz de su amigo.
Cuando quiero buena comida, me voy al dormitorio del dueño de casa y me doy
un buen banquete, y si no me deja comer tranquila, pues, lo pico toda la noche
y no lo dejo dormir. Duermo cómodamente entre las frazadas calientitas,
mientras tú, pobre diablo, debes enroscarte como una culebra y dormir a la
intemperie. Y eso no es nada, pues, sabrás que cuando tu año se va a trabajar
yo me doy una siestecita sobre su blanca almohada, y por último, como a la
hora que se me antoja, en cambio tú tienes que esperar tus sobras a la hora que
tus amos crean conveniente...
Y así siguió hablando el soberbio bicho mientras el perro la llevaba sobre
su cabeza hasta el dormitorio de sus amos para que la desvergonzada hiciera su
siesta.
Una mañana en que la pulga dormía plácidamente sobre la almohada,
entró una nueva mucama a limpiar la habitación. La anciana encargada
anteriormente de hacer tal servicio se había marchado, pues, como sufría de
una pronunciada ceguera, ya no podía realizar sus funciones con prolijidad. La
pulga, conocedora del defecto de la anciana roncaba cada mañana a patita suelta
muy confiada.
-¡Ajá! Qué vemos aquí, dijo la nueva mucama mientras el pulgar y el
índice de su mano cogían in fraganti aquel ser diminuto que había osado tentar
D
a los dioses. Lo último que vio la pobre pulga, antes de pasar a mejor vida, fue
dos uñas cuidadas con esmero que parecieron cerrarse como las tapas de un
gran libro.
Ilustración 3
LAS ESTACIONES
staban discutiendo las estaciones sobre la
importancia de cada una de ellas y tratando
de ver quién era la más imprescindible.
-Sin mis cálidos rayos, decía el
verano, las plantas morirían y no habría lluvias, pues, soy yo quien calienta los
mares para que el agua se evapore, se formen las nubes y éstas produzcan las
lluvias.
Así que considero que soy la estación más importante.
-Te equivocas de cabo a rabo, amigo mío dijo solemne el otoño. Si no
fuera por mí, los árboles no mudarían sus hojas y se imaginan lo feo que se
verían los bosques llenos de árboles cubiertos de hojas chamuscadas y
envejecidas por el tiempo. Está demás decir entonces que mi importancia supera
largamente la de ustedes.
El invierno, que escuchaba atentamente, se sacudió unos copos de nieve
y levantando un dedo para darse importancia, manifestó:
-He escuchado con atención lo que se ha dicho aquí, y me ha causado
gran asombro ver cómo el verano se atribuye para él solo la paternidad de las
lluvias, cuando también yo participo en ello. Por otro lado, si con mi poder no
congelara las aguas no habría el hielo de los polos y entonces el agua de los
E
mares crecería de tal manera que inundaría toda la Tierra y por lo tanto todos
los seres vivientes perecerían. Así que, si me lo permiten, quisiera tomar el cetro
y la corona para declararme la estación más importante, y...
-Un momento, interrumpió la primavera. Me extraña caballeros la
irrespetuosidad con que ha sido tratada, porque si no habéis reparado en que
de los cuatro soy la única dama, pues, entonces os lo hago saber.
Dicho esto, la primavera tomó el cetro y dio a cada uno de los tres un
bastonazo en la cabeza. Luego prosiguió.
-Habéis hablado de lluvias, de hojas chamuscadas, de agua congelada,
es decir, siempre de cosas materiales, pero nadie ha hablado de algo más
importante que eso- y tocándose el pecho, agregó- algo que hay aquí, en el
corazón, y ese algo se llama amor.
Y otra vez el cetro fue a estrellarse en la cabeza de cada uno de ellos.
-No son más que unos tontos. Vengan por acá.
Así, tomados de la oreja, el verano, el otoño y el invierno, se asomaron
a la ventana del firmamento.
-Miren, les dijo la primavera.
Y allá abajo, en la Tierra, dos pequeños ruiseñores juntaban sus picos,
dos alegres mariposas revoloteaban alrededor de una azucena, dos ardillas
corrían de arriba abajo por las ramas de un ciruelo, un pingüino macho cortejaba
un pingüino hembra y, a la sombra de un abeto, unas parejas de enamorados
dejaban escapar un sonoro beso.
En ese instante la primavera pudo ver que de los ojos de las tres
estaciones, gruesas lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas.
-Bien señores, dijo la primavera con tono indiferente.
Sin mediar palabra alguna, el verano le puso la corona, el otoño le alcanzó
el cetro y el invierno le calzó unos bellos zapatitos de cristal adornados con unos
lacito multicolores.
Y así fueron desfilando / la primavera y su pajes / a través del
firmamento, / permitiéndoles la reina
Que asomaran su presencia, / en la tierra y en el cielo / cada uno en su
momento.
Ilustración 4
LOS MINEROS
os mineros habían extraído de una mina gran cantidad de oro.
Uno de ellos, el más joven, se encontraba molesto, pues, el
otro había logrado obtener, con igual esfuerzo, casi el doble
de oro que lo que él había sacado.
-Ya encontré la forma de deshacerme de él y
quedarme con todo el oro, pensó el joven minero. Camino arriba, el malvado
llegó hasta un viejo puente que había sido construido con la finalidad de salvar
un pequeño abismo. En la entrada de aquél, había un letrero que indicaba el
peso, máximo que éste soportaba, sólo quinientos kilogramos.
Como sólo llevaba trescientos kilos, incluyéndose él, la cateta y el mulo
que tiraba de ella, no se alarmó ante aquella advertencia y pasó el puente. Fue
en ese momento en que se le ocurrió una forma de deshacerse del viejo minero
que también pasaría por allí.
A sabiendas que el viejo llevaba una carga superior a los quinientos
kilogramos, cambió el letrero colocando en su lugar otro que decía: HASTA MIL
KILOGRAMOS. De esa manera el viejo caería al abismo y a él le resultaría fácil
hacerse del oro.
Escondido tras unos peñascos, esperó la llegada del viejo, pero el sueño
lo venció y no estuvo alerta cuando el otro llegó.
D
El minero, al ver aquel letrero, pensó en pasar el puente, pero se detuvo
y se dijo a sí mismo:
-mejor abandonaré la mitad del oro, pues, no vaya a ser que el puente,
por lo viejo que está ya no resista. Es mejor tener la mitad de este oro a no
tener nada y perecer en el abismo. Como bien dice el refrán, hombre precavido
vale por dos.
Fue así como el hombre cruzó el puente y siguió su camino. Cuando el
joven minero despertó, vio al viejo que se alejaba en su carreta, lo cual llamó
su atención. ¿Cómo había logrado cruzar el puente con su pesada carga sin que
éste se haya venido abajo?
-Vaya, qué tontería. Colocar un letrero por quinientos kilogramos cuando
acabo de comprobar que aquel puente resistió el doble.
Ya se disponía a marchar lamentando su mala suerte, cuando se percató
que al otro lado del puente algo brillaba. Subido a su carreta, volvió a cruzar el
puente de regreso y grande fue su sorpresa al encontrar en una pequeña cueva
una gran cantidad de oro, que no era otro que aquel que el viejo había
abandonado.
-Estoy que es maravilloso. Ahora sí que me sonríe la suerte. Gracias a
Dios que el vejete no lo encontró antes que yo.
Luego de juntar el oro encontrado con el que tenía en la carreta, el
hombre calculó unos ochocientos kilogramos. Entonces concluyó que si el viejo
había pasado el puente sin ningún contratiempo con una carga tan pesada de
casi mil kilos, él pasaría de sobre con todo su oro.
Ilustración 5
Cuando había recorrido la mitad del puente, éste cedió, y con él, mulo,
carreta, oro y ambición, se perdieron en el abismo.
FÁBULAS
EL PUMA Y LA ZORRA
Ilustración 6
Había helado tanto que un pobre puma yacía tiritando de frío al pie de
una loma, cuando acertó a pasar una zorra, describiendo piruetas en el aire para
entrar en calor. Detiénese y le dirige la palabra.
-¡Oye compadre!, ya, que estamos friolentos vamos a calentarnos
azotándonos mutuamente; pero eso sí, antes nos amarraremos los pies a fin de
no encolerizarnos y hacernos daño.
Dicho y hecho. Le tocó primero al puma, que ató de pies y manos a la
zorra y le arrimó unos cuantos zurriagazos hasta hacerla brincar.
Llególe su turno a la zorra, la que, a su vez, atrincó al puma y lo flageló
despiadadamente. Dejándolo amarrado
, huyó sin dar oídos a sus lamentos, pues lo suponía irritadísimo y no sin
razón, después de la manera cruel como lo había zurrado.
El puma, dolorido y maltratado, logró desasirse como pudo, jurando
castigar ejemplarmente a la que había osado burlarse de modo tan inicuo y
azotado sin compasión al rey de los animales, caminaba en pos de la
desvergonzada zorra, cuando a pocos pasos la apercibe profundamente dormida
tras unas matas de paja. Coge un manojo de briznas y se le pone a cosquillar el
hocico a la muy taimada, que sacudía su poblada cola, exclamado ufana:
“¡Chuspi (mosca) fuera, que estoy durmiendo después de haber azotado al
puma!”. Y repetía: “¡Chuspi, fuera que estoy durmiendo después de haber
zurrado al feroz puma!”, con esto lo encolerizaba más recordándole su afrenta;
así que cogiéndola por el rabo y sin darle tiempo para encomendar su alma, la
aventó barranca abajo, donde se hizo polvo.
LA JARACHUPA Y EL UTUSHCURO
aminaba distraída una Jarachupa, cuando reparo en un utushcuro
que triste y abatido presa de hambre iba jadeante arrastrándose
penosamente por entre las malezas de un matorral.
Oruguita, ¿a dónde vas?
– preguntó la muca.
¿A roer la raíz de las hierbas?
-respondió con voz apagada y trémula.
Pasó el invierno con sus hielos y sequías, sus inclemencias y rigores. Vino
la primavera con sus lluvias y rocíos sus flores y sus frutos. Volviéndose a
encontrar nuevamente los camaradas y con la cabeza erguida e inflado en
orgullo, el irascible gusano deslizábase infatuado por entre las cañas y mazorcas
de un tupido maizal sin dignarse mirar a la Jarachupa, que sorprendida por ese
cambio y extrañada de tanta arrogancia le interroga:
Señor gusano ¿A dónde está usted yendo?
Irguiéndose aún más le enfurecida oruga contesto altanera y con mucho
énfasis:
¿A comer corazón de choclos negros?
Y tanto y tanto se irguió el valiente utushcuro que alcanzo a divisarlo un
chiguaco y se lo devoró.
C
El León y el Ratón
espués de un largo día de caza, un león se
echó a descansar debajo de un árbol. Cuando
se estaba quedando dormido, unos ratones se
atrevieron a salir de su madriguera y se pusieron a jugar a su alrededor. De
pronto, el más travieso tuvo la ocurrencia de esconderse entre la melena del
león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado por ver su siesta
interrumpida, el león atrapó al ratón entre sus garras y dijo dando un rugido:
- ¿Cómo te atreves a perturbar mi sueño, insignificante ratón? ¡Voy a
comerte para que aprendáis la lección! -
El ratón, que estaba tan asustado que no podía moverse, le dijo
temblando:
- Por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte. Si me dejas te
estaré eternamente agradecido. Déjame marchar, porque puede que algún día
me necesites –
- ¡Ja, ja, ja! – se rio el león mirándole - Un ser tan diminuto como tú, ¿de
qué forma va a ayudarme? ¡No me hagas reír!
Pero el ratón insistió una y otra vez, hasta que el león, conmovido por su
tamaño y su valentía, le dejó marchar.
Unos días después, mientras el ratón paseaba por el bosque, oyó unos
terribles rugidos que hacían temblar las hojas de los árboles.
Rápidamente corrió hacia lugar de donde provenía el sonido, y se
encontró allí al león, que había quedado atrapado en una robusta red. El ratón,
decidido a pagar su deuda, le dijo:
- No te preocupes, yo te salvaré.
Y el león, sin pensarlo le contestó:
- Pero cómo, si eres tan pequeño para tanto esfuerzo.
D
Ilustración 7
El ratón empezó entonces a roer la cuerda de la red donde estaba
atrapado el león, y el león pudo salvarse. El ratón le dijo:
- Días atrás, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en
agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos
agradecidos y cumplidos.
El león no tuvo palabras para agradecer al pequeño ratón. Desde este
día, los dos fueron amigos para siempre.
Si conoces alguna otra fábula para niños y quieres compartirla con
nosotros y los demás padres, estaremos encantados de recibirla.
Ilustración 8
LEYENDAS
LEYENDA SOBRE EL NOMBRE DEL DEPARTAMENTO DE AREQUIPA
l nombre que obtuvo este departamento proviene del
quechua Are Quipay que significa “si quedaos”, cuando
Mayta Cápac bajo con su ejército después de conquistar a
los habitantes de Moquegua y le gustó el lugar además los
soldados estaban cansados y le dijeron señor hemos visto que este lugar es muy
hermoso nos podemos quedar a descansar y después nos da permiso de
construir nuestras viviendas para poder vivir en este lugar tan maravillosos y
Mayta Cápac les dijo Are Quipay, es por eso que se quedó con ese nombre.
Luego pasado el tiempo, los españoles llegaron al Perú y empezaron a
conquistar ciudades y primero pasaron por Camaná donde iban a instalarse pero
había muchos mosquitos pero divisaron a lo lejos un verdor y preguntaron a los
camanejos como se llama ese lugar que está adornado por un cerro
resplandeciente y los incas dijeron Are Quipay. Y los españoles se fueron a
E
posesionar y además le cambiaron el nombre es por eso que ahora la nombran
Arequipa.
Algunos dichos de la gente en este lugar, son los siguientes:
Eran fieles al rey los españoles, es por eso que la gente de Arequipa son
pantorrilludas y a los que no son les dicen que son pobres.
A un arequipeño le preguntaron qué ciudad es más bonita Arequipa o
Lima y él dijo bueno Lima me parece muy bonita para ser la segunda ciudad más
bonita, porque ellos afirman que Arequipa es la primera ciudad del Perú.
Los Arequipeños no pueden aceptar que el departamento tiene parte
Costa y parte Sierra, ellos dicen que todo el departamento es Costa, y dicen
como el Amazonas es el Río más alto del Perú, Arequipa es la costa más alta del
Perú.
Cuando viene el tren de Puno dicen hay vienen los serranos y cuando
viene los de Mollendo dicen hay vienen los de la Costa.
Son muy religiosos pero le dicen rocoto con sotana porque a veces se
levantan con la nevada, es decir cuando están muy molestos o se levantan así.
La procesión de la Semana Santa es importante en Arequipa sacan al
Señor en su féretro, pero también salen dos santos San Francisco y Santo
Domingo los cuales se encuentran en el camino y se saludan. Franciscanos dicen
que los Dominicos les pueden ganar en todo pero dicen en humildad nadie nos
gana.
Los sermones de Semana Santa son importantes en Arequipa, pues había
una Señora que tenía su H cura y se apresuró porque él iba a dar el sermón y el
cura comienza y San Pedro le dijo a San Pedro y San Pablo le dijo a San Pedro
y San Pedro le Dijo a San Pablo........ Y una mujer que estaba en el sermón
preguntó pero que le dijo, que le dijo y la Madre del cura se levantó y le
respondió: le dijo mierda cuando vaya a estudiar lo que mi H estudio sabrá lo
que le dijo.
Los cánticos que dicen los niños:
José se llamaba el padre
y Josefa la mamá y al H
que tuvieron le pusieron....
José .....(bis)
algunas vivas que hacen a Arequipa en su día
¡Viva Arequipa mi her....moza Tierra.!
La gente characata siempre se ha burlado de los que pertenecen a la
ciudad de Camaná porque son humildes y a veces muy pero muy cándidos.
Estaban hablando de los inventos dos limeños y un arequipeño y decían:
Erickson inventó los focos, etc. Y el arequipeño dice pero a mí me gusta más lo
que inventaron los arequipeños, los limeños dijeron ¿que inventaron?, que no
saben dijo el arequipeño eso que se ve a través de las paredes, que interesante
no nos habíamos enterado ¿qué es? las ventanas.
Hay un angelito en la plaza de Arequipa que le dicen el Tuturuto, y que
dicen que toca la corneta cuando pasa una virgen y hace 50 años que no toca.
A los arequipeños le gusta hablar el castellano un poco difícil, un
campesino estaba vendiendo camarones y justo suenan las campanas de la
iglesia y una señora que pasaba por ahí dijo porque redoblan esos insensibles
bronces y el campesino no entiende, se admira y ve sus camarones y le dice son
camarones señora.
Canticos:
Bailemos, cantemos
sobre esta granada,
hasta que reviente
agua colorada.
Estos carnavales
traen alegría
y a los nueve meses
guagua que se cría.
A los arequipeños le echan la culpa de haber perdido la guerra con Chile,
y por eso dicen:
Caballero arequipeño
que al pie del Misti naciste,
durante la guerra con Chile
donde ¿MIERDA? te metiste.
Castilla puso su fuerte en lo más alto de Arequipa y cuando estaba viendo
por la ventana un soldado se acerca y le dice mire mi general esa ciudad parece
una paloma blanca dormida al pie del Misti, no dice Castilla a mí me parece un
burro blanco en medio del alfalfar.
Ilustración 9
LEYENDA SOBRE LA VIRGEN DE CHAPI
rajeron en barco una imagen de
España para que sea patrona de la
ciudad de Arequipa, llegaron al
puerto Islay? pero por el camino que
iba a Arequipa no pudieron pasar y
se fueron por la quebrada de nombre
Chapi, y descansaron y al momento
que se iban para la ciudad, no
pudieron cargar la imagen estaba
muy pesada y la dejaron. Pero el
obispo de la ciudad estaba muy
molesto y fue a traer la imagen con
un ejército de hombres y empezó a
gritar a los pobladores porque se
habían adueñado de esa imagen si
era para la ciudad le dijeron que se
puso pesada y no la podían levantar,
el obispo mando a los hombres que
lo habían acompañado que la
levantasen intentaron varias veces
pero no pudieron y el obispo
resignado la dejo allí
UTQHA PAUQAR
o se sabe
en qué
tiempos
remotos
sucedió esta historia. Unos la
cuentan como acaecida dentro del
Imperio de los Incas y otros la creen
mucho más antigua.
En la ladera de una alta
montaña tenía su palacio el anciano
Awapanti, curaca de vastos dominios
y padre de una joven muy hermosa
que tenía por nombre Ima Súmaj.
Arriba, la montaña se mostraba todo
el año coronada de nieve; abajo,
corría las aguas revoltosas de un río;
al frente, veíase una sucesión de
lomas que de ordinario se cubrían de
papeles y de maizales.
Ima Súmaj era hija única y
vivía en medio del orden y el recato,
bajo los solícitos cuidados de su
madre Chimpa Dalla. Por costumbre,
los mozos y las mozas se
congregaban las noches de plenilunio
a la orilla de las sementeras en
épocas en que había que tener
vigilancia con los animales dañinos.
Allí los jóvenes cantaban y danzaban
al son de las quenas y las antaras y
el amor solía anidar los corazones.
Pero Ima Súmaj nunca se la vio a
esas horas a la orilla de las
sementeras en los días del aymúray
los mozos y las mozas se
Ilustración 10
T
N
congregaban para celebrar con
danzas y canciones la generosidad de
la tierra. Pero Ima Súmaj esos días
no abandonaba el palacio paterno.
La doncella sólo se dejaba ver
en las fiestas de los Wak’as tutelares,
cuando ningún habitantes del lugar
podía eximirse de sus deberes
religiosos. Aún en estas ocasiones
ella no se entregaba como las otras a
los placeres de la danza y era poco
complaciente y sí más bien muy
circunspecta en su trato con los
jóvenes.
En una provincia vecina vivían
dos jóvenes hermanos: Utqha Páucar
y Utqha Maita. El primero era sinchi
y se distinguía entre los capitanes
que comandaban las unidades del
ejército, por su vigor físico y por su
valentía. El pueblo contaba muchas
hazañas realizadas por él en las
batallas. El segundo, mozo de
gallarda presencia, se dedicaba
principalmente a las faenas agrícolas
y al pastoreo. No se contaba de él
ninguna hazaña, pero sus
sementeras siempre daban buena
cosecha.
En una fiesta religiosa fue que
Utqha Páucar conoció a la joven hija
de Awapanti, habiéndole tocado en
suerte compartir con ella el sanku y
la carne del sacrificio y conseguido
después estrechar sus adorables
manos a lo largo de un wayñu. Su
belleza singular y sus maneras
suaves y pudorosas cautivaron al
punto del corazón, del guerrero a
hacerla su esposa, comenzó a
frecuentar la casa del curaca con el
pretexto de oír, de labios del anciano,
las hazañas de los guerreros antiguos
y las maneras de conducir con éxito
a las tropas en los combates. Pero le
resultaba difícil ver al objeto de sus
sueños debía conformarse con
escuchar los relatos del padre.
Al mismo tiempo que él, se
había enamorado de la doncella su
hermano Utqha Maita. No contando
con pretexto alguno para visitar al
padre, el joven se limitaba a pasear
sus ansias al pie de los muros del
palacio. No había conversado con ella
más veces que Utqha Páuqar, pero sí
logró verla alguna veces llenando de
agua su cantarillo en la fuente. Sólo
que la fuente se hallaba demasiado
cerca del palacio y mientras él se
acercase, ya la doncella estaba en la
puerta de la morada, sin oír su
llamado ni dolerse de sus penas. Un
día se encontraron los dos
hermanos: el uno saliendo de haber
platicado con el curaca y el otro
rondando el palacio. Entonces
tuvieron una explicación. Ambos
amaban a la doncella y cada cual la
quería para su esposa.
A pesar de que ninguno se
sentía realmente correspondido,
ninguno se resignaba a renunciar a
favor del otro. Deseosos de no reñir
entre hermanos acordaron visitar
juntos al padre y exponerle cada
cual sus pretensiones. Así los
hicieron, el curaca, sin mostrar
preferencia por ninguno, decidió
casar a su hija con aquel de los
hermanos que lograse desviar más
pronto un torrente que bajaba de la
montaña vecina, de modo que el
nuevo cauce pasara por la puerta del
palacio.
La condición que imponía el
anciano resultaba poco menos que
irrealizable; mas lo rivales no
tuvieron otro remedio que aceptarla.
Utqha Páuqar tenía la esperanza de
contar con mayores facilidades que
su hermano; por algo era sinchi y
ejercía mando sobre mucho
hombres. Movilizó las tropas que
pudo y sin pérdida de tiempo dio
comienzo a la obra. Utqha Maita no
podía disponer de mucha gente y
sólo consiguió la ayuda de un puñado
de amigos; pero por lo mismo de que
era agricultor, tenía alguna
experiencia en construcciones de
acueductos, pues le cupo intervenir
antes en varias obras hechas para
irrigar los valles vecinos; en
consecuencia, estudió el trazo del
nuevo cauce con, más acierto que el
rival y en un lapso de dos lunas
escasas hizo pasar las aguas del
torrente por la puerta del palacio.
Entretanto, el hermano, con
toda su tropa, no había conseguido
llegar a la mitad del trayecto.
Awapanti desea cumplir su palabra y
ha de otorgar la mano de su hija al
vencedor. Pero Utqha Páuqar no se
halla conforme con su derrota ni está
Ilustración 11
dispuesto a renunciar al amor de Ima
Súmaj. Busca otros medios de lucha
y acaba por declarar guerra a su
hermano.
En el ejército no todos
simpatizan con Utqha Páuqar;
muchos hombres abrazan la causa
del hermano. Lo mismo sucede con
los jóvenes de las provincias vecinas:
unos van a engrosar las filas de
Utqha Maita y otros las del
adversario. En poco tiempo se
forman dos ejércitos poderosos y
comienza entre ellos una lucha
porfiada y sangrienta. Se libran
batallas encarnizadas; unas veces la
victoria favorece al uno y otras al
otro, sin que el conflicto pueda llegar
a una final solución.
Entretanto transcurren los
días y las lunas. Un año queda
transcurrido y otro también, y un
tercero. Continúan las batallas y
ninguna puede llegar a ser la
decisiva. La guerra no concluye. A
ese tiempo son pocos los que
siembran y pocos los que cuidan las
sementeras. La cosecha es mala y
escasa. El pueblo padece hambre y
privaciones y no hay abastecimientos
para las tropas. Decaen las acciones
y llega un momento en que la guerra
amenaza con acabar por inanición.
Antes de que esto suceda, Utqha
Páuqar invita al rival a resolver la
disputa por medio de un combate
singular entre ellos dos. Utqha Maita
no puede menos que aceptar el reto
y se presenta.
Ambos hermanos se
colocaron frente a frente, el champi
en una mano y la wallkanka en la
otra. Iba a empezar la pelea. Pero
Utqha Páuqar era mayor y más fuerte
que su adversario; de modo que la
lucha tenía que ser desigual. En ese
momento, Utqha Páuqar comprendió
la situación y reconoció lo injusto de
su conducta, entonces depuso las
armas, reconoció el derecho
adquirido por el hermano y se
reconcilió con él. Utqha Maita y la
doncella se casaron con mucha
solemnidad y pompa. Asistieron
invitados todos los sinchis del lugar y
los de las provincias vecinas. Se
cantó y se bailó mucho, con
abundancia de comida y bebida y las
fiestas duraron varios días, como era
costumbre en aquellos tiempos entre
nuestros antepasados. Pero Utqha
Páuqar no asistió a la boda. Vencido
y postrado, sin poder hallar alivio
para sus males, se retiró a una
montaña lejana, donde fue a sufrir su
desventura de amor hasta su
muerte.
MITOS
ADANEVA
daneva creo la humanidad antigua. El hombre antiguo hacía
caminar a las piedras con azotes, como los ñawpa de Q’eros. Fueron
hombres de fuerza descomunal. El dios Adaneva logró tener
relaciones con la Virgen de las Mercedes(Mamacha mercedes) y la
abandonó cuando ésta quedó encinta. El hijo de Adaneva y la Virgen fue Téete
Mañaco (padre
Manuel).Téete Mañaco, cuando llegó a ser mayor, destruyó a la humanidad
antigua haciendo caer sobre el mundo una lluvia de fuego. Pero esa humanidad
no está completamente muerta, cuando alguien pretende cazar pumas o zorros,
que fueron el ganado del hombre antiguo, se oyen en el campo grandes voces
protestan. Extinguida la primera humanidad, Téete Mañaco hizo la actual y la
dividió en dos clases: indios y mistis (“blancos”, la casta dominante).
Los indios para el servicio obligado de los mistis. Creó también el infierno
y el cielo. No hay hombre exento de pecado. El cielo es exactamente igual que
este mundo, con una sola diferencia: allí los indios se convierten en mistis y
Ilustración 12
hacen trabajar por la fuerza, y hasta azotándolos, a quienes en este
mundo fueron mistis. La división de la humanidad en dos clases fue establecida
por Dios y será eterna, porque Téete Mañaco es inmortal, puesto que todos lo
años muere un día viernes y resucita el sábado. Se renueva año tras año.
(Mito de la Comunidad de Vicos, Ancash)
INKARRI
nkarri, dicen, tuvo la
potencia de hacer y de
desear. Fue hijo del padre Sol en una
mujer salvaje. Como era el segundo
dios podía mandar. El hizo cuanto
existe sobre la tierra. Amarró al Sol
en la cima del cerro Osgonta y
encerró al viento para concluir su
obra de creación. Luego decidió
fundar la ciudad del Cuzco. Inkarri
lanzó una barreta de oro desde la
cima de una montaña. Donde cayera
la barreta construiría la ciudad por
encima de la pampa pasó,
ensombreciéndola. No se detuvo.
Llegó hasta el Cuzco.
Inkarri arrojaba las piedras
también. En las piedras hundía los
pies como sobre barro. Alas piedras,
al viento, él les ordenaba. Tuvo poder
sobre toda la cosa. Fue un hombre
excelente, un joven admirable
Inkarri fue apresado por el rey
español fue martirizado y
decapitado. ¡Cuánto, cuánto habrá
padecido! La cabeza del dios fue
llevada al Cuzco. La cabeza de Inkarri
está viva y el cuerpo se está
reconstituyendo bajo la tierra. Pero
como ya no tiene poder, sus leyes no
se cumulen ni su voluntad se acata,
cuando el cuerpo de Inkarri esté
completo, él volverá y en ese día se
hará el juicio final.
Como prueba de que Inkarri
está en el Cuzco, los pájaros de la
costa cantan: “En el Cuzco el rey”.
“Al Cuzco id”.
I
(Mito de la comunidad de
Puquio, Ayacuch
VICHAMA
n el principio Pachacamac creó un hombre y una mujer. Todo
era eriazo, la lumbre del Sol secaba a los campos y parecía que
la vida se extinguía. Murió el hombre y quedó sola la mujer.
Un día ella salió a buscar raíces entre las espinas para poderse sustentar,
alzó los ojos al Sol y entre quejas y lágrimas le dijo así: Amado creador de todas
las cosas ¿para qué me sacaste a la luz del mundo?, ¿Para matarme de hambre?,
¿Porque si nos creaste, nos consumes?; y si tu repartes la vida y la luz en todas
la extensión ¿Porque me niegas el sustento?, ¿ Porque no te compadeces de los
afligidos y de los desdichados?; permite ¡oh! padre que el cielo me mate de una
vez con su rayo o que la tierra me trague.
Entonces el sol bajó risueño, la saludó amable y condolido de sus lágrimas
oyó sus quejas. Le dijo palabras amorosas. Le pidió que depusiera el miedo y
esperase días mejores, le mandó que continuase sacando raíces. Cuando estaba
ocupada en esto, le infundió sus rayos y ella concibió un hijo que nació al poco
tiempo.
El dios Pachacamac indignado de la intervención del Sol y que, sobre
todo, no se le diera la adoración que se le debía a él, miró con odio al recién
nacido. Sin atender a la clemencias y gritos desesperados de la madre que pedía
socorros al Sol lo mató, despedazándolo en menudas partes.
Pachacamac, para que nadie se quejase de que no había alimentos y se
volviese a pedir ayuda al Sol, sembró los dientes del difunto y nació el maíz,
sembró las costillas y los huesos y nacieron las yucas. De la carne nacieron los
pepinos, pacaes y demás frutos de los árboles. Desde entonces no hubo hambre
ni necesidad alguna. Al dios Pachacamac se le debió la fertilidad de la tierra, el
sustento y los dulces frutos.
Sin embargo a la madre no la aplaco, ni consoló la abundancia. Cada
fruta era un testigo de su agravio y cada día le recordaba a su hijo. Clamo pues
al Sol y pidió castigo o remedio a sus desdichas. Bajó el Sol conmovido hacia la
E
mujer y le preguntó ¿dónde estaba la vid que había surgido del ombligo del hijo
difunto? Al mostrársele le dio vida, creó otro hijo y se lo entrego diciéndole que
lo envolviera. Le dijo que su nombre era Vichama. El niño creció hermosísimo,
bello y gallardo mancebo. A imitación de su padre, quiso dar vueltas por el
mundo y verlo criado en él.
Mientras tanto, el dios Pachacamac mató a la madre que ya era vieja. La
dividió en pequeños trozos e hizo comer a los gallinazos y a los cóndores. Solo
guardó los huesos y cabellos escondidos en las orillas del mar. Entonces creó
hombres y mujeres para que poseyeran el mundo. Nombró Curacas y Caciques
que los gobernaran y así empezó el orden y la organización. Después de un
tiempo volvió el semidiós Vichama a su tierra, Végueta, valle abundante en
árboles y flores que está a una legua de Huaura, deseoso de ver a su madre,
pero no la halló. Supo del cruel castigo. Su corazón arrojaba llamas de odio y,
fuego de furor sus ojos. Preguntó por los huesos de su madre y al saber dónde
estaban los recogió. Los fue ordenando como solían estar en vida y la resucito.
Vichama se dispuso entonces a aniquilar a Pachacamac. Solo la venganza
podría aplacar sus furor. Lo supo el dios, huyó y se metió en el mar, en el valle
que lleva su nombre donde ahora esta su templo. Bramando, Vichama encendía
los aires y centellando recorría los campos. Se volvió contra los de Végueta
culpándoles de cómplices. Pidió al Sol su padre que los convirtiese en piedras.
Así todas las criaturas que formó Pachacamac se convirtieron en cerros, rocas y
moles inmensas; todo quedó desolado y no se pudo deshacer el castigo.
Curacas, Caciques nobles y valerosos fueron arrastrados a la costa y
playas del mar y quedaron convertidos en huacas en pequeñas, arrecifes, ripios
e isletas e islas UE hasta hoy se observan en las playas de Pachacamac.
Viendo Vichama el mundo sin hombres, sin que nadie adorase al Sol, rogó
a su padre que crease nuevos hombres. El sol le envió tres huevos: uno de oro,
otro de plata y un tercero de cobre. Del huevo de oro salieron los curacas, los
caciques y los nobles. Del de plata salieron sus mujeres. Del huevo de cobre
salió la gente plebeya, los mitayos. Sus mujeres y familias poblaron así
nuevamente los valles de la costa. Desde entonces, los habitantes adoran los
cerros y huacas en homenaje a sus antepasados, a su origen.
Ilustración 13
Ilustración 1..........................................................................................................................................1
Ilustración 2..........................................................................................................................................4
Ilustración 3..........................................................................................................................................6
Ilustración 4..........................................................................................................................................8
Ilustración 5..........................................................................................................................................9
Ilustración 6........................................................................................................................................10
Ilustración 7........................................................................................................................................12
Ilustración 8........................................................................................................................................13
Ilustración 9........................................................................................................................................16
Ilustración 10......................................................................................................................................17
Ilustración 11......................................................................................................................................19
Ilustración 12......................................................................................................................................22
Ilustración 13......................................................................................................................................25
ELABORADO POR kiara nicol Gómez Morales
TIPO NOMBRE CANTIDAD
PARRAFOS PALBRAS
CUENTOS EL CONDOR Y EL
ZORRO
17 502
EL LEÑAOR Y LAS
TERMES
7 363
EL PERRO Y LA
PULGA
19 545
LAS ESTACIONES 13 544
LOS MMINEROS 14 499
FABULAS EL PUMA Y EL
ZORRO
6 266
LA JARCHUPA Y EL
UTUSCHURO
11 165
EL LEON Y EL
RATON
4 164
LEYENDAS LEYEDA SOBRE EL
NOMBRE DE
AREQUIPA
37 814
LEYENDA SOBRE
LA VIRGEN DE
CHAPI
2 139
ADANEVA 14 1248
MITOS INKARRI 3 224
VIVHAMA 4 222
CUENTOS
EL CONDOR Y EL
ZORRO
EL LEÑADOR Y EL
TEMES
EL PERRO Y LA
PILGA
LAS ESTACIONES
LOS MINEROS
FABULAS
EL PUMA Y EL
ZORRO
LA JARACHUPA Y
EL UTUSCHURO
EL ÑEON Y EL
RATON
LEYENDAS
LEYENDA SOBRE
EL NOMBRE DE
AREQUIPA
LEYENDA SOBRE
LA VIRGEN DE
CHAPI
UTQAR PAU
MITOS
ADANEVA
INKARRI
VICHAMA
ES EL RELATO
MAS CORTO CON
138 PALARAS

Mitos revisado

  • 1.
    Ilustración 1..........................................................................................................................................1 Ilustración 2..........................................................................................................................................4 Ilustración3..........................................................................................................................................6 Ilustración 4..........................................................................................................................................8 Ilustración 5..........................................................................................................................................9 Ilustración 6........................................................................................................................................10 Ilustración 7........................................................................................................................................12 Ilustración 8........................................................................................................................................13 Ilustración 9........................................................................................................................................16 Ilustración 10......................................................................................................................................17 Ilustración 11......................................................................................................................................19 Ilustración 12......................................................................................................................................22 Ilustración 13......................................................................................................................................25 Cuentos EL CONDOR Y EL ZORRO iscutían acaloradamente un zorro y un cóndor sobre sus fuerzas y aptitudes respectivas para desafiar la inclemencia de las punas. - ¿Hablas de resistencia - decíale el cóndor al zorro - cuando te veo acurrucado y hecho un ovillo los días lluviosos, encerrado en la cueva, tú y tu prole, royendo huesos y pereciendo de hambre? - ¿Y tú, cofrade, a quien ni se ve, sumido en su escondrijo, empollando como una gallina clueca, crees ser más capaz que yo? -A mí - replicó el cóndor – con tener un ala y cubrirme con la otra me basta, en tanto que tú... - ¿Yo?... en mi cola llevo abrigo y protección. No pudiendo convencerse con razonamientos, como sucede así siempre que se disputa, acordaron apelar a los hechos. -Pues bien- propuso el zorro- vamos a quedarnos toda una noche al raso, soportando la intemperie con una condición: el que se retira pierde la apuesta y será pasto del que permanezca en pie. D Ilustración 1
  • 2.
    - ¡Aceptado!, perotempestuosa ha de ser- agregó el cóndor. - ¡Choca! –exclamó el otro-. Y fijaron plazo. Llegada la estación de las tormentas, cierto día en que nubes grises se amontonaban como torbellinos de humo, fuese volando el cóndor en busca del zorro. Comenzó luego, una furiosa tempestad: los relámpagos difundían destello iluminando el firmamento y los rayos, uno tras otro, describiendo tortuosos zigzags, rasgaban las nubes y estallaban con fragor sobre las cumbres, cuando el cóndor, al resplandor de un relámpago, descubre a su contrincante, erizados los pelos y desprendiendo chispas, aprestándose a huir, pero detiénese a la llamada y, quieras que no quieras, hubo de aparejarse para dar cumplimiento a lo pactado. Llovía a cántaros, rotas las nubes se precipitaban como cataratas desprendidas de lo alto y torrentes de agua inundaban el campo, cuando ellos fieles al convenio disponíanse a pasar la noche de claro en claro, anhelosos que asomase la aurora. De pie el cóndor sobre un montículo, sin muchos preámbulos, extiende el desnudo cuello y, levantando el ala, introduce su encorvado pico dentro de él. A su vez, el zorro, aparragado en el humedecido suelo, oculto el hocico entre las patas, arrebujábase como podía guareciéndose bajo su copioso rabo. Mientras el impasible buitre desafiaba la lluvia que chorreaba y resbalaba por su reluciente y apretada plumazón; al desventurado zorro empapábase el ya estropeado pelaje, infiltrándose sin reparo aún por sus puntiagudas y rígidas orejas. Remojado su encallecido pellejo que ha tiempo el frío le tenía como carne de gallina, sin rehuir, herido en su amor propio, manteníase firme en la lid. Prorrumpía de vez en cuando en lastimeros aullidos: Alaláu (¡Ay, ¡qué frío!). Y con voz más desfalleciente gemía: Alaláu (¡Me muero de frío!) ... ¡A-la! -laú-úúú...! ¡Huararaú!, respondía jactancioso el cóndor. Y, pasada la noche, el Alto rey yérguese, arruga el penacho de su coronado pico y purpúreo cuello, sacude su alba cola y renegrido manto y con
  • 3.
    paso imponente dirígesea donde había dejado a su rival, el que, aterido y yerto, yacía sin vida. EL LEÑADOR Y LAS TERMES staba un leñador talando algunos árboles en un frondoso bosque, pues quería construir una cabaña más grande ya que la familia había crecido y aquella donde vivía con su mujer y sus cuatro pequeños hijos, le resultaba sumamente estrecha. Los árboles fueron cayendo pesadamente uno tras otro, hasta que uno de ellos terminó cayendo a pocos metros de un termitero, provocando tal estremecimiento al caer, que éste estuvo a punto de desplomarse. Fue tal la conmoción que se produjo dentro, que algunos termes salieron a ver qué sucedía. Otro árbol amenazaba ya con desplomarse en el mismo termitero. Enteradas de lo que acontecía, los termes decidieron enviar una comisión para que hablara con el leñador. Este vio aquel grupo de malhumorados insectos que se acercaban amenazadores, dejó a un lado su hacha y se sentó sobre un árbol talado a esperar qué sucedía. Mientras se pasaba el pañuelo por el rostro y el cuello sudoroso, el hombre escuchó atentamente las quejas de aquello pequeños seres. -Muy bien, muy bien. Según ustedes yo no debo cortar los árboles, por lo tanto, no tendré madera para construirme una cabaña más acogedora, por lo tanto, mi mujer, mis hijos y yo debemos seguir sufriendo las incomodidades que ahora padecemos por el solo hecho de que unos nauseabundos insectos como ustedes vienen a reclamar sus derechos. Pues, sepan que esto lo soluciono así... E
  • 4.
    Y dicho esto,los pobres termes sucumbieron bajo la pesada bota de aquel malvado. El leñador regresó a su casa y nunca contó este hecho. Pero, como no existe crimen perfecto, una de los termes logró escapar de la muerte y pudo regresar al termitero a informar al resto. La pobre quedó lisiada y al poco tiempo murió. Fue sepultada con grandes honores en medio de un ambiente de gran consternación. Pasaron los años y el leñador vivía feliz en su nueva cabaña que terminó siendo tres veces más grande que la anterior. Se sentía orgulloso de que todos sus vecinos tuvieran siempre una palabra de alabanza para su vivienda. -A esta cabaña no la tumba ni un tornado, es dura cono el acero, solía decir. Y tenía razón, pues mientras las otras cabañas fueron sucumbiendo por causa de las lluvias o de los truenos, la suya seguí en pie como un monolito. Cierto día en que el leñador hubo de llevar a sus hijos a la escuela. Grande fue su sorpresa al regresar y encontrar su cabaña hecha añicos, como si hubiera sido un simple castillo de naipes vencido por el viento, sin detenerse a indagar las causas del siniestro, el leñador sacó a su mujer de entre los escombros e inconsciente la llevó al hospital más cercano. Allí estuvo algunas horas atendida por un doctor hasta que recuperó en algo la conciencia. Cuando el leñador, pudo hablar con el médico, éste le indicó que su mujer había sufrido un shock nervioso, pues, de otra forma no se explicaba que estuviese repitiendo incesantemente: -Han sido los termes, han sido los termes, se lo juro doctor, ellas se iban gritando... venganza cumplida. Víctimas vengadas... ¡Busquen la bota! ¡Busquen la bota! Ilustración 2
  • 5.
    EL PERRO YLA PULGA iscutían un perro y una pulga sobre la inutilidad de esta última. -Deberías trabajar y no ser un parásito. Yo cuido la casa, evito que los gatos se metan en las noches para llevarse los alimentos, ahuyento a los ratones cuido que ningún extraño se acerque a los niños, es decir, sé ganarme mi alimento, pero tú, amiga mía, no haces nada por trabajar, y eso no está bien. La pulga se regocijaba al escuchar los consejos del perro, pero éste no perdía la oportunidad ni la esperanza de guiarla por el buen camino. -Mira ancianito, dijo la pulga mientras se posaba en la nariz de su amigo. Cuando quiero buena comida, me voy al dormitorio del dueño de casa y me doy un buen banquete, y si no me deja comer tranquila, pues, lo pico toda la noche y no lo dejo dormir. Duermo cómodamente entre las frazadas calientitas, mientras tú, pobre diablo, debes enroscarte como una culebra y dormir a la intemperie. Y eso no es nada, pues, sabrás que cuando tu año se va a trabajar yo me doy una siestecita sobre su blanca almohada, y por último, como a la hora que se me antoja, en cambio tú tienes que esperar tus sobras a la hora que tus amos crean conveniente... Y así siguió hablando el soberbio bicho mientras el perro la llevaba sobre su cabeza hasta el dormitorio de sus amos para que la desvergonzada hiciera su siesta. Una mañana en que la pulga dormía plácidamente sobre la almohada, entró una nueva mucama a limpiar la habitación. La anciana encargada anteriormente de hacer tal servicio se había marchado, pues, como sufría de una pronunciada ceguera, ya no podía realizar sus funciones con prolijidad. La pulga, conocedora del defecto de la anciana roncaba cada mañana a patita suelta muy confiada. -¡Ajá! Qué vemos aquí, dijo la nueva mucama mientras el pulgar y el índice de su mano cogían in fraganti aquel ser diminuto que había osado tentar D
  • 6.
    a los dioses.Lo último que vio la pobre pulga, antes de pasar a mejor vida, fue dos uñas cuidadas con esmero que parecieron cerrarse como las tapas de un gran libro. Ilustración 3 LAS ESTACIONES staban discutiendo las estaciones sobre la importancia de cada una de ellas y tratando de ver quién era la más imprescindible. -Sin mis cálidos rayos, decía el verano, las plantas morirían y no habría lluvias, pues, soy yo quien calienta los mares para que el agua se evapore, se formen las nubes y éstas produzcan las lluvias. Así que considero que soy la estación más importante. -Te equivocas de cabo a rabo, amigo mío dijo solemne el otoño. Si no fuera por mí, los árboles no mudarían sus hojas y se imaginan lo feo que se verían los bosques llenos de árboles cubiertos de hojas chamuscadas y envejecidas por el tiempo. Está demás decir entonces que mi importancia supera largamente la de ustedes. El invierno, que escuchaba atentamente, se sacudió unos copos de nieve y levantando un dedo para darse importancia, manifestó: -He escuchado con atención lo que se ha dicho aquí, y me ha causado gran asombro ver cómo el verano se atribuye para él solo la paternidad de las lluvias, cuando también yo participo en ello. Por otro lado, si con mi poder no congelara las aguas no habría el hielo de los polos y entonces el agua de los E
  • 7.
    mares crecería detal manera que inundaría toda la Tierra y por lo tanto todos los seres vivientes perecerían. Así que, si me lo permiten, quisiera tomar el cetro y la corona para declararme la estación más importante, y... -Un momento, interrumpió la primavera. Me extraña caballeros la irrespetuosidad con que ha sido tratada, porque si no habéis reparado en que de los cuatro soy la única dama, pues, entonces os lo hago saber. Dicho esto, la primavera tomó el cetro y dio a cada uno de los tres un bastonazo en la cabeza. Luego prosiguió. -Habéis hablado de lluvias, de hojas chamuscadas, de agua congelada, es decir, siempre de cosas materiales, pero nadie ha hablado de algo más importante que eso- y tocándose el pecho, agregó- algo que hay aquí, en el corazón, y ese algo se llama amor. Y otra vez el cetro fue a estrellarse en la cabeza de cada uno de ellos. -No son más que unos tontos. Vengan por acá. Así, tomados de la oreja, el verano, el otoño y el invierno, se asomaron a la ventana del firmamento. -Miren, les dijo la primavera. Y allá abajo, en la Tierra, dos pequeños ruiseñores juntaban sus picos, dos alegres mariposas revoloteaban alrededor de una azucena, dos ardillas corrían de arriba abajo por las ramas de un ciruelo, un pingüino macho cortejaba un pingüino hembra y, a la sombra de un abeto, unas parejas de enamorados dejaban escapar un sonoro beso. En ese instante la primavera pudo ver que de los ojos de las tres estaciones, gruesas lágrimas comenzaban a caer por sus mejillas. -Bien señores, dijo la primavera con tono indiferente. Sin mediar palabra alguna, el verano le puso la corona, el otoño le alcanzó el cetro y el invierno le calzó unos bellos zapatitos de cristal adornados con unos lacito multicolores. Y así fueron desfilando / la primavera y su pajes / a través del firmamento, / permitiéndoles la reina
  • 8.
    Que asomaran supresencia, / en la tierra y en el cielo / cada uno en su momento. Ilustración 4 LOS MINEROS os mineros habían extraído de una mina gran cantidad de oro. Uno de ellos, el más joven, se encontraba molesto, pues, el otro había logrado obtener, con igual esfuerzo, casi el doble de oro que lo que él había sacado. -Ya encontré la forma de deshacerme de él y quedarme con todo el oro, pensó el joven minero. Camino arriba, el malvado llegó hasta un viejo puente que había sido construido con la finalidad de salvar un pequeño abismo. En la entrada de aquél, había un letrero que indicaba el peso, máximo que éste soportaba, sólo quinientos kilogramos. Como sólo llevaba trescientos kilos, incluyéndose él, la cateta y el mulo que tiraba de ella, no se alarmó ante aquella advertencia y pasó el puente. Fue en ese momento en que se le ocurrió una forma de deshacerse del viejo minero que también pasaría por allí. A sabiendas que el viejo llevaba una carga superior a los quinientos kilogramos, cambió el letrero colocando en su lugar otro que decía: HASTA MIL KILOGRAMOS. De esa manera el viejo caería al abismo y a él le resultaría fácil hacerse del oro. Escondido tras unos peñascos, esperó la llegada del viejo, pero el sueño lo venció y no estuvo alerta cuando el otro llegó. D
  • 9.
    El minero, alver aquel letrero, pensó en pasar el puente, pero se detuvo y se dijo a sí mismo: -mejor abandonaré la mitad del oro, pues, no vaya a ser que el puente, por lo viejo que está ya no resista. Es mejor tener la mitad de este oro a no tener nada y perecer en el abismo. Como bien dice el refrán, hombre precavido vale por dos. Fue así como el hombre cruzó el puente y siguió su camino. Cuando el joven minero despertó, vio al viejo que se alejaba en su carreta, lo cual llamó su atención. ¿Cómo había logrado cruzar el puente con su pesada carga sin que éste se haya venido abajo? -Vaya, qué tontería. Colocar un letrero por quinientos kilogramos cuando acabo de comprobar que aquel puente resistió el doble. Ya se disponía a marchar lamentando su mala suerte, cuando se percató que al otro lado del puente algo brillaba. Subido a su carreta, volvió a cruzar el puente de regreso y grande fue su sorpresa al encontrar en una pequeña cueva una gran cantidad de oro, que no era otro que aquel que el viejo había abandonado. -Estoy que es maravilloso. Ahora sí que me sonríe la suerte. Gracias a Dios que el vejete no lo encontró antes que yo. Luego de juntar el oro encontrado con el que tenía en la carreta, el hombre calculó unos ochocientos kilogramos. Entonces concluyó que si el viejo había pasado el puente sin ningún contratiempo con una carga tan pesada de casi mil kilos, él pasaría de sobre con todo su oro. Ilustración 5
  • 10.
    Cuando había recorridola mitad del puente, éste cedió, y con él, mulo, carreta, oro y ambición, se perdieron en el abismo. FÁBULAS EL PUMA Y LA ZORRA Ilustración 6 Había helado tanto que un pobre puma yacía tiritando de frío al pie de una loma, cuando acertó a pasar una zorra, describiendo piruetas en el aire para entrar en calor. Detiénese y le dirige la palabra. -¡Oye compadre!, ya, que estamos friolentos vamos a calentarnos azotándonos mutuamente; pero eso sí, antes nos amarraremos los pies a fin de no encolerizarnos y hacernos daño. Dicho y hecho. Le tocó primero al puma, que ató de pies y manos a la zorra y le arrimó unos cuantos zurriagazos hasta hacerla brincar. Llególe su turno a la zorra, la que, a su vez, atrincó al puma y lo flageló despiadadamente. Dejándolo amarrado , huyó sin dar oídos a sus lamentos, pues lo suponía irritadísimo y no sin razón, después de la manera cruel como lo había zurrado. El puma, dolorido y maltratado, logró desasirse como pudo, jurando castigar ejemplarmente a la que había osado burlarse de modo tan inicuo y azotado sin compasión al rey de los animales, caminaba en pos de la desvergonzada zorra, cuando a pocos pasos la apercibe profundamente dormida tras unas matas de paja. Coge un manojo de briznas y se le pone a cosquillar el
  • 11.
    hocico a lamuy taimada, que sacudía su poblada cola, exclamado ufana: “¡Chuspi (mosca) fuera, que estoy durmiendo después de haber azotado al puma!”. Y repetía: “¡Chuspi, fuera que estoy durmiendo después de haber zurrado al feroz puma!”, con esto lo encolerizaba más recordándole su afrenta; así que cogiéndola por el rabo y sin darle tiempo para encomendar su alma, la aventó barranca abajo, donde se hizo polvo. LA JARACHUPA Y EL UTUSHCURO aminaba distraída una Jarachupa, cuando reparo en un utushcuro que triste y abatido presa de hambre iba jadeante arrastrándose penosamente por entre las malezas de un matorral. Oruguita, ¿a dónde vas? – preguntó la muca. ¿A roer la raíz de las hierbas? -respondió con voz apagada y trémula. Pasó el invierno con sus hielos y sequías, sus inclemencias y rigores. Vino la primavera con sus lluvias y rocíos sus flores y sus frutos. Volviéndose a encontrar nuevamente los camaradas y con la cabeza erguida e inflado en orgullo, el irascible gusano deslizábase infatuado por entre las cañas y mazorcas de un tupido maizal sin dignarse mirar a la Jarachupa, que sorprendida por ese cambio y extrañada de tanta arrogancia le interroga: Señor gusano ¿A dónde está usted yendo? Irguiéndose aún más le enfurecida oruga contesto altanera y con mucho énfasis: ¿A comer corazón de choclos negros? Y tanto y tanto se irguió el valiente utushcuro que alcanzo a divisarlo un chiguaco y se lo devoró. C
  • 12.
    El León yel Ratón espués de un largo día de caza, un león se echó a descansar debajo de un árbol. Cuando se estaba quedando dormido, unos ratones se atrevieron a salir de su madriguera y se pusieron a jugar a su alrededor. De pronto, el más travieso tuvo la ocurrencia de esconderse entre la melena del león, con tan mala suerte que lo despertó. Muy malhumorado por ver su siesta interrumpida, el león atrapó al ratón entre sus garras y dijo dando un rugido: - ¿Cómo te atreves a perturbar mi sueño, insignificante ratón? ¡Voy a comerte para que aprendáis la lección! - El ratón, que estaba tan asustado que no podía moverse, le dijo temblando: - Por favor no me mates, león. Yo no quería molestarte. Si me dejas te estaré eternamente agradecido. Déjame marchar, porque puede que algún día me necesites – - ¡Ja, ja, ja! – se rio el león mirándole - Un ser tan diminuto como tú, ¿de qué forma va a ayudarme? ¡No me hagas reír! Pero el ratón insistió una y otra vez, hasta que el león, conmovido por su tamaño y su valentía, le dejó marchar. Unos días después, mientras el ratón paseaba por el bosque, oyó unos terribles rugidos que hacían temblar las hojas de los árboles. Rápidamente corrió hacia lugar de donde provenía el sonido, y se encontró allí al león, que había quedado atrapado en una robusta red. El ratón, decidido a pagar su deuda, le dijo: - No te preocupes, yo te salvaré. Y el león, sin pensarlo le contestó: - Pero cómo, si eres tan pequeño para tanto esfuerzo. D Ilustración 7
  • 13.
    El ratón empezóentonces a roer la cuerda de la red donde estaba atrapado el león, y el león pudo salvarse. El ratón le dijo: - Días atrás, te burlaste de mí pensando que nada podría hacer por ti en agradecimiento. Ahora es bueno que sepas que los pequeños ratones somos agradecidos y cumplidos. El león no tuvo palabras para agradecer al pequeño ratón. Desde este día, los dos fueron amigos para siempre. Si conoces alguna otra fábula para niños y quieres compartirla con nosotros y los demás padres, estaremos encantados de recibirla. Ilustración 8 LEYENDAS LEYENDA SOBRE EL NOMBRE DEL DEPARTAMENTO DE AREQUIPA l nombre que obtuvo este departamento proviene del quechua Are Quipay que significa “si quedaos”, cuando Mayta Cápac bajo con su ejército después de conquistar a los habitantes de Moquegua y le gustó el lugar además los soldados estaban cansados y le dijeron señor hemos visto que este lugar es muy hermoso nos podemos quedar a descansar y después nos da permiso de construir nuestras viviendas para poder vivir en este lugar tan maravillosos y Mayta Cápac les dijo Are Quipay, es por eso que se quedó con ese nombre. Luego pasado el tiempo, los españoles llegaron al Perú y empezaron a conquistar ciudades y primero pasaron por Camaná donde iban a instalarse pero había muchos mosquitos pero divisaron a lo lejos un verdor y preguntaron a los camanejos como se llama ese lugar que está adornado por un cerro resplandeciente y los incas dijeron Are Quipay. Y los españoles se fueron a E
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    posesionar y ademásle cambiaron el nombre es por eso que ahora la nombran Arequipa. Algunos dichos de la gente en este lugar, son los siguientes: Eran fieles al rey los españoles, es por eso que la gente de Arequipa son pantorrilludas y a los que no son les dicen que son pobres. A un arequipeño le preguntaron qué ciudad es más bonita Arequipa o Lima y él dijo bueno Lima me parece muy bonita para ser la segunda ciudad más bonita, porque ellos afirman que Arequipa es la primera ciudad del Perú. Los Arequipeños no pueden aceptar que el departamento tiene parte Costa y parte Sierra, ellos dicen que todo el departamento es Costa, y dicen como el Amazonas es el Río más alto del Perú, Arequipa es la costa más alta del Perú. Cuando viene el tren de Puno dicen hay vienen los serranos y cuando viene los de Mollendo dicen hay vienen los de la Costa. Son muy religiosos pero le dicen rocoto con sotana porque a veces se levantan con la nevada, es decir cuando están muy molestos o se levantan así. La procesión de la Semana Santa es importante en Arequipa sacan al Señor en su féretro, pero también salen dos santos San Francisco y Santo Domingo los cuales se encuentran en el camino y se saludan. Franciscanos dicen que los Dominicos les pueden ganar en todo pero dicen en humildad nadie nos gana. Los sermones de Semana Santa son importantes en Arequipa, pues había una Señora que tenía su H cura y se apresuró porque él iba a dar el sermón y el cura comienza y San Pedro le dijo a San Pedro y San Pablo le dijo a San Pedro y San Pedro le Dijo a San Pablo........ Y una mujer que estaba en el sermón preguntó pero que le dijo, que le dijo y la Madre del cura se levantó y le respondió: le dijo mierda cuando vaya a estudiar lo que mi H estudio sabrá lo que le dijo. Los cánticos que dicen los niños:
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    José se llamabael padre y Josefa la mamá y al H que tuvieron le pusieron.... José .....(bis) algunas vivas que hacen a Arequipa en su día ¡Viva Arequipa mi her....moza Tierra.! La gente characata siempre se ha burlado de los que pertenecen a la ciudad de Camaná porque son humildes y a veces muy pero muy cándidos. Estaban hablando de los inventos dos limeños y un arequipeño y decían: Erickson inventó los focos, etc. Y el arequipeño dice pero a mí me gusta más lo que inventaron los arequipeños, los limeños dijeron ¿que inventaron?, que no saben dijo el arequipeño eso que se ve a través de las paredes, que interesante no nos habíamos enterado ¿qué es? las ventanas. Hay un angelito en la plaza de Arequipa que le dicen el Tuturuto, y que dicen que toca la corneta cuando pasa una virgen y hace 50 años que no toca. A los arequipeños le gusta hablar el castellano un poco difícil, un campesino estaba vendiendo camarones y justo suenan las campanas de la iglesia y una señora que pasaba por ahí dijo porque redoblan esos insensibles bronces y el campesino no entiende, se admira y ve sus camarones y le dice son camarones señora. Canticos: Bailemos, cantemos sobre esta granada, hasta que reviente agua colorada.
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    Estos carnavales traen alegría ya los nueve meses guagua que se cría. A los arequipeños le echan la culpa de haber perdido la guerra con Chile, y por eso dicen: Caballero arequipeño que al pie del Misti naciste, durante la guerra con Chile donde ¿MIERDA? te metiste. Castilla puso su fuerte en lo más alto de Arequipa y cuando estaba viendo por la ventana un soldado se acerca y le dice mire mi general esa ciudad parece una paloma blanca dormida al pie del Misti, no dice Castilla a mí me parece un burro blanco en medio del alfalfar. Ilustración 9
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    LEYENDA SOBRE LAVIRGEN DE CHAPI rajeron en barco una imagen de España para que sea patrona de la ciudad de Arequipa, llegaron al puerto Islay? pero por el camino que iba a Arequipa no pudieron pasar y se fueron por la quebrada de nombre Chapi, y descansaron y al momento que se iban para la ciudad, no pudieron cargar la imagen estaba muy pesada y la dejaron. Pero el obispo de la ciudad estaba muy molesto y fue a traer la imagen con un ejército de hombres y empezó a gritar a los pobladores porque se habían adueñado de esa imagen si era para la ciudad le dijeron que se puso pesada y no la podían levantar, el obispo mando a los hombres que lo habían acompañado que la levantasen intentaron varias veces pero no pudieron y el obispo resignado la dejo allí UTQHA PAUQAR o se sabe en qué tiempos remotos sucedió esta historia. Unos la cuentan como acaecida dentro del Imperio de los Incas y otros la creen mucho más antigua. En la ladera de una alta montaña tenía su palacio el anciano Awapanti, curaca de vastos dominios y padre de una joven muy hermosa que tenía por nombre Ima Súmaj. Arriba, la montaña se mostraba todo el año coronada de nieve; abajo, corría las aguas revoltosas de un río; al frente, veíase una sucesión de lomas que de ordinario se cubrían de papeles y de maizales. Ima Súmaj era hija única y vivía en medio del orden y el recato, bajo los solícitos cuidados de su madre Chimpa Dalla. Por costumbre, los mozos y las mozas se congregaban las noches de plenilunio a la orilla de las sementeras en épocas en que había que tener vigilancia con los animales dañinos. Allí los jóvenes cantaban y danzaban al son de las quenas y las antaras y el amor solía anidar los corazones. Pero Ima Súmaj nunca se la vio a esas horas a la orilla de las sementeras en los días del aymúray los mozos y las mozas se Ilustración 10 T N
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    congregaban para celebrarcon danzas y canciones la generosidad de la tierra. Pero Ima Súmaj esos días no abandonaba el palacio paterno. La doncella sólo se dejaba ver en las fiestas de los Wak’as tutelares, cuando ningún habitantes del lugar podía eximirse de sus deberes religiosos. Aún en estas ocasiones ella no se entregaba como las otras a los placeres de la danza y era poco complaciente y sí más bien muy circunspecta en su trato con los jóvenes. En una provincia vecina vivían dos jóvenes hermanos: Utqha Páucar y Utqha Maita. El primero era sinchi y se distinguía entre los capitanes que comandaban las unidades del ejército, por su vigor físico y por su valentía. El pueblo contaba muchas hazañas realizadas por él en las batallas. El segundo, mozo de gallarda presencia, se dedicaba principalmente a las faenas agrícolas y al pastoreo. No se contaba de él ninguna hazaña, pero sus sementeras siempre daban buena cosecha. En una fiesta religiosa fue que Utqha Páucar conoció a la joven hija de Awapanti, habiéndole tocado en suerte compartir con ella el sanku y la carne del sacrificio y conseguido después estrechar sus adorables manos a lo largo de un wayñu. Su belleza singular y sus maneras suaves y pudorosas cautivaron al punto del corazón, del guerrero a hacerla su esposa, comenzó a frecuentar la casa del curaca con el pretexto de oír, de labios del anciano, las hazañas de los guerreros antiguos y las maneras de conducir con éxito a las tropas en los combates. Pero le resultaba difícil ver al objeto de sus sueños debía conformarse con escuchar los relatos del padre. Al mismo tiempo que él, se había enamorado de la doncella su hermano Utqha Maita. No contando con pretexto alguno para visitar al padre, el joven se limitaba a pasear sus ansias al pie de los muros del palacio. No había conversado con ella más veces que Utqha Páuqar, pero sí logró verla alguna veces llenando de agua su cantarillo en la fuente. Sólo que la fuente se hallaba demasiado cerca del palacio y mientras él se acercase, ya la doncella estaba en la puerta de la morada, sin oír su llamado ni dolerse de sus penas. Un día se encontraron los dos hermanos: el uno saliendo de haber
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    platicado con elcuraca y el otro rondando el palacio. Entonces tuvieron una explicación. Ambos amaban a la doncella y cada cual la quería para su esposa. A pesar de que ninguno se sentía realmente correspondido, ninguno se resignaba a renunciar a favor del otro. Deseosos de no reñir entre hermanos acordaron visitar juntos al padre y exponerle cada cual sus pretensiones. Así los hicieron, el curaca, sin mostrar preferencia por ninguno, decidió casar a su hija con aquel de los hermanos que lograse desviar más pronto un torrente que bajaba de la montaña vecina, de modo que el nuevo cauce pasara por la puerta del palacio. La condición que imponía el anciano resultaba poco menos que irrealizable; mas lo rivales no tuvieron otro remedio que aceptarla. Utqha Páuqar tenía la esperanza de contar con mayores facilidades que su hermano; por algo era sinchi y ejercía mando sobre mucho hombres. Movilizó las tropas que pudo y sin pérdida de tiempo dio comienzo a la obra. Utqha Maita no podía disponer de mucha gente y sólo consiguió la ayuda de un puñado de amigos; pero por lo mismo de que era agricultor, tenía alguna experiencia en construcciones de acueductos, pues le cupo intervenir antes en varias obras hechas para irrigar los valles vecinos; en consecuencia, estudió el trazo del nuevo cauce con, más acierto que el rival y en un lapso de dos lunas escasas hizo pasar las aguas del torrente por la puerta del palacio. Entretanto, el hermano, con toda su tropa, no había conseguido llegar a la mitad del trayecto. Awapanti desea cumplir su palabra y ha de otorgar la mano de su hija al vencedor. Pero Utqha Páuqar no se halla conforme con su derrota ni está Ilustración 11
  • 20.
    dispuesto a renunciaral amor de Ima Súmaj. Busca otros medios de lucha y acaba por declarar guerra a su hermano. En el ejército no todos simpatizan con Utqha Páuqar; muchos hombres abrazan la causa del hermano. Lo mismo sucede con los jóvenes de las provincias vecinas: unos van a engrosar las filas de Utqha Maita y otros las del adversario. En poco tiempo se forman dos ejércitos poderosos y comienza entre ellos una lucha porfiada y sangrienta. Se libran batallas encarnizadas; unas veces la victoria favorece al uno y otras al otro, sin que el conflicto pueda llegar a una final solución. Entretanto transcurren los días y las lunas. Un año queda transcurrido y otro también, y un tercero. Continúan las batallas y ninguna puede llegar a ser la decisiva. La guerra no concluye. A ese tiempo son pocos los que siembran y pocos los que cuidan las sementeras. La cosecha es mala y escasa. El pueblo padece hambre y privaciones y no hay abastecimientos para las tropas. Decaen las acciones y llega un momento en que la guerra amenaza con acabar por inanición. Antes de que esto suceda, Utqha Páuqar invita al rival a resolver la disputa por medio de un combate singular entre ellos dos. Utqha Maita no puede menos que aceptar el reto y se presenta. Ambos hermanos se colocaron frente a frente, el champi en una mano y la wallkanka en la otra. Iba a empezar la pelea. Pero Utqha Páuqar era mayor y más fuerte que su adversario; de modo que la lucha tenía que ser desigual. En ese momento, Utqha Páuqar comprendió la situación y reconoció lo injusto de su conducta, entonces depuso las armas, reconoció el derecho adquirido por el hermano y se reconcilió con él. Utqha Maita y la doncella se casaron con mucha solemnidad y pompa. Asistieron invitados todos los sinchis del lugar y los de las provincias vecinas. Se cantó y se bailó mucho, con abundancia de comida y bebida y las fiestas duraron varios días, como era costumbre en aquellos tiempos entre nuestros antepasados. Pero Utqha Páuqar no asistió a la boda. Vencido y postrado, sin poder hallar alivio para sus males, se retiró a una montaña lejana, donde fue a sufrir su
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    desventura de amorhasta su muerte. MITOS ADANEVA daneva creo la humanidad antigua. El hombre antiguo hacía caminar a las piedras con azotes, como los ñawpa de Q’eros. Fueron hombres de fuerza descomunal. El dios Adaneva logró tener relaciones con la Virgen de las Mercedes(Mamacha mercedes) y la abandonó cuando ésta quedó encinta. El hijo de Adaneva y la Virgen fue Téete Mañaco (padre Manuel).Téete Mañaco, cuando llegó a ser mayor, destruyó a la humanidad antigua haciendo caer sobre el mundo una lluvia de fuego. Pero esa humanidad no está completamente muerta, cuando alguien pretende cazar pumas o zorros, que fueron el ganado del hombre antiguo, se oyen en el campo grandes voces protestan. Extinguida la primera humanidad, Téete Mañaco hizo la actual y la dividió en dos clases: indios y mistis (“blancos”, la casta dominante). Los indios para el servicio obligado de los mistis. Creó también el infierno y el cielo. No hay hombre exento de pecado. El cielo es exactamente igual que
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    este mundo, conuna sola diferencia: allí los indios se convierten en mistis y Ilustración 12 hacen trabajar por la fuerza, y hasta azotándolos, a quienes en este mundo fueron mistis. La división de la humanidad en dos clases fue establecida por Dios y será eterna, porque Téete Mañaco es inmortal, puesto que todos lo años muere un día viernes y resucita el sábado. Se renueva año tras año. (Mito de la Comunidad de Vicos, Ancash) INKARRI nkarri, dicen, tuvo la potencia de hacer y de desear. Fue hijo del padre Sol en una mujer salvaje. Como era el segundo dios podía mandar. El hizo cuanto existe sobre la tierra. Amarró al Sol en la cima del cerro Osgonta y encerró al viento para concluir su obra de creación. Luego decidió fundar la ciudad del Cuzco. Inkarri lanzó una barreta de oro desde la cima de una montaña. Donde cayera la barreta construiría la ciudad por encima de la pampa pasó, ensombreciéndola. No se detuvo. Llegó hasta el Cuzco. Inkarri arrojaba las piedras también. En las piedras hundía los pies como sobre barro. Alas piedras, al viento, él les ordenaba. Tuvo poder sobre toda la cosa. Fue un hombre excelente, un joven admirable Inkarri fue apresado por el rey español fue martirizado y decapitado. ¡Cuánto, cuánto habrá padecido! La cabeza del dios fue llevada al Cuzco. La cabeza de Inkarri está viva y el cuerpo se está reconstituyendo bajo la tierra. Pero como ya no tiene poder, sus leyes no se cumulen ni su voluntad se acata, cuando el cuerpo de Inkarri esté completo, él volverá y en ese día se hará el juicio final. Como prueba de que Inkarri está en el Cuzco, los pájaros de la costa cantan: “En el Cuzco el rey”. “Al Cuzco id”. I
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    (Mito de lacomunidad de Puquio, Ayacuch VICHAMA n el principio Pachacamac creó un hombre y una mujer. Todo era eriazo, la lumbre del Sol secaba a los campos y parecía que la vida se extinguía. Murió el hombre y quedó sola la mujer. Un día ella salió a buscar raíces entre las espinas para poderse sustentar, alzó los ojos al Sol y entre quejas y lágrimas le dijo así: Amado creador de todas las cosas ¿para qué me sacaste a la luz del mundo?, ¿Para matarme de hambre?, ¿Porque si nos creaste, nos consumes?; y si tu repartes la vida y la luz en todas la extensión ¿Porque me niegas el sustento?, ¿ Porque no te compadeces de los afligidos y de los desdichados?; permite ¡oh! padre que el cielo me mate de una vez con su rayo o que la tierra me trague. Entonces el sol bajó risueño, la saludó amable y condolido de sus lágrimas oyó sus quejas. Le dijo palabras amorosas. Le pidió que depusiera el miedo y esperase días mejores, le mandó que continuase sacando raíces. Cuando estaba ocupada en esto, le infundió sus rayos y ella concibió un hijo que nació al poco tiempo. El dios Pachacamac indignado de la intervención del Sol y que, sobre todo, no se le diera la adoración que se le debía a él, miró con odio al recién nacido. Sin atender a la clemencias y gritos desesperados de la madre que pedía socorros al Sol lo mató, despedazándolo en menudas partes. Pachacamac, para que nadie se quejase de que no había alimentos y se volviese a pedir ayuda al Sol, sembró los dientes del difunto y nació el maíz, sembró las costillas y los huesos y nacieron las yucas. De la carne nacieron los pepinos, pacaes y demás frutos de los árboles. Desde entonces no hubo hambre ni necesidad alguna. Al dios Pachacamac se le debió la fertilidad de la tierra, el sustento y los dulces frutos. Sin embargo a la madre no la aplaco, ni consoló la abundancia. Cada fruta era un testigo de su agravio y cada día le recordaba a su hijo. Clamo pues al Sol y pidió castigo o remedio a sus desdichas. Bajó el Sol conmovido hacia la E
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    mujer y lepreguntó ¿dónde estaba la vid que había surgido del ombligo del hijo difunto? Al mostrársele le dio vida, creó otro hijo y se lo entrego diciéndole que lo envolviera. Le dijo que su nombre era Vichama. El niño creció hermosísimo, bello y gallardo mancebo. A imitación de su padre, quiso dar vueltas por el mundo y verlo criado en él. Mientras tanto, el dios Pachacamac mató a la madre que ya era vieja. La dividió en pequeños trozos e hizo comer a los gallinazos y a los cóndores. Solo guardó los huesos y cabellos escondidos en las orillas del mar. Entonces creó hombres y mujeres para que poseyeran el mundo. Nombró Curacas y Caciques que los gobernaran y así empezó el orden y la organización. Después de un tiempo volvió el semidiós Vichama a su tierra, Végueta, valle abundante en árboles y flores que está a una legua de Huaura, deseoso de ver a su madre, pero no la halló. Supo del cruel castigo. Su corazón arrojaba llamas de odio y, fuego de furor sus ojos. Preguntó por los huesos de su madre y al saber dónde estaban los recogió. Los fue ordenando como solían estar en vida y la resucito. Vichama se dispuso entonces a aniquilar a Pachacamac. Solo la venganza podría aplacar sus furor. Lo supo el dios, huyó y se metió en el mar, en el valle que lleva su nombre donde ahora esta su templo. Bramando, Vichama encendía los aires y centellando recorría los campos. Se volvió contra los de Végueta culpándoles de cómplices. Pidió al Sol su padre que los convirtiese en piedras. Así todas las criaturas que formó Pachacamac se convirtieron en cerros, rocas y moles inmensas; todo quedó desolado y no se pudo deshacer el castigo. Curacas, Caciques nobles y valerosos fueron arrastrados a la costa y playas del mar y quedaron convertidos en huacas en pequeñas, arrecifes, ripios e isletas e islas UE hasta hoy se observan en las playas de Pachacamac. Viendo Vichama el mundo sin hombres, sin que nadie adorase al Sol, rogó a su padre que crease nuevos hombres. El sol le envió tres huevos: uno de oro, otro de plata y un tercero de cobre. Del huevo de oro salieron los curacas, los caciques y los nobles. Del de plata salieron sus mujeres. Del huevo de cobre salió la gente plebeya, los mitayos. Sus mujeres y familias poblaron así nuevamente los valles de la costa. Desde entonces, los habitantes adoran los cerros y huacas en homenaje a sus antepasados, a su origen.
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    Ilustración 13 Ilustración 1..........................................................................................................................................1 Ilustración2..........................................................................................................................................4 Ilustración 3..........................................................................................................................................6 Ilustración 4..........................................................................................................................................8 Ilustración 5..........................................................................................................................................9 Ilustración 6........................................................................................................................................10 Ilustración 7........................................................................................................................................12 Ilustración 8........................................................................................................................................13 Ilustración 9........................................................................................................................................16 Ilustración 10......................................................................................................................................17 Ilustración 11......................................................................................................................................19 Ilustración 12......................................................................................................................................22 Ilustración 13......................................................................................................................................25 ELABORADO POR kiara nicol Gómez Morales
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    TIPO NOMBRE CANTIDAD PARRAFOSPALBRAS CUENTOS EL CONDOR Y EL ZORRO 17 502 EL LEÑAOR Y LAS TERMES 7 363 EL PERRO Y LA PULGA 19 545 LAS ESTACIONES 13 544 LOS MMINEROS 14 499 FABULAS EL PUMA Y EL ZORRO 6 266 LA JARCHUPA Y EL UTUSCHURO 11 165 EL LEON Y EL RATON 4 164 LEYENDAS LEYEDA SOBRE EL NOMBRE DE AREQUIPA 37 814 LEYENDA SOBRE LA VIRGEN DE CHAPI 2 139 ADANEVA 14 1248 MITOS INKARRI 3 224 VIVHAMA 4 222 CUENTOS EL CONDOR Y EL ZORRO EL LEÑADOR Y EL TEMES EL PERRO Y LA PILGA LAS ESTACIONES LOS MINEROS FABULAS EL PUMA Y EL ZORRO LA JARACHUPA Y EL UTUSCHURO EL ÑEON Y EL RATON LEYENDAS LEYENDA SOBRE EL NOMBRE DE AREQUIPA LEYENDA SOBRE LA VIRGEN DE CHAPI UTQAR PAU MITOS ADANEVA INKARRI VICHAMA ES EL RELATO MAS CORTO CON 138 PALARAS