Las migraciones internas y externas han sido fundamentales en la historia demográfica de España desde el siglo XIX. Históricamente, España fue un país emisor de emigrantes hacia América y Europa occidental debido al atraso económico y la escasez de oportunidades laborales, pero desde finales del siglo XX se ha convertido en receptor de inmigrantes. Las migraciones interiores incluyeron el éxodo rural hacia las ciudades, mientras que los destinos externos principales de los emigrantes fueron América Latina y países europeos