El documento describe tres estilos musicales medievales: el canto gregoriano, caracterizado por su temática religiosa, línea melódica única y falta de compás o instrumentos; los trovadores, nobles que cantaban canciones de amor en su propia lengua, con ritmo libre y acompañamiento; y las cantigas, composiciones en gallego-portugués que narraban milagros de la Virgen.