La natación comenzó a principios del siglo XIX en Gran Bretaña como deporte consistente en el desplazamiento de una persona en el agua sin tocar el suelo, y es regulado por la Federación Internacional de Natación. La natación es beneficiosa para el corazón ya que el ejercicio aeróbico moderado y continuo mejora la salud cardiovascular al fortalecer y hacer más eficiente el músculo cardíaco.