El naturalismo surgió en la segunda mitad del siglo XIX en París como una filosofía que rechaza los principios trascendentes y busca explicar todas las cosas a través de las leyes naturales. Su máximo representante fue el escritor Émile Zola, quien expuso esta teoría en el prólogo de su novela Thérèse Raquin. El naturalismo se extendió por Europa y estuvo influenciado por filosofías como el positivismo, utilitarismo y evolucionismo, las cuales produjeron una concepción científica del mundo y el