Los niños de la calle realizan actividades económicas y suelen vivir en condiciones precarias, enfrentando problemas familiares que los empujan a esta situación. A menudo consumen sustancias tóxicas, lo que afecta su salud y desarrollo, y pueden involucrarse en conductas de riesgo, incluyendo la explotación sexual. Las soluciones requieren un acercamiento de confianza y preparación adecuada para ayudarles a encontrar alternativas a su vida en la calle.