Los primeros humanos tenían dos formas principales de vida: los nómadas, que se trasladaban de un lugar a otro recolectando alimentos, agua y refugio; y los sedentarios, que descubrieron la agricultura y se establecieron permanentemente en un solo lugar cultivando maíz, zapallo, porotos y otras plantas. La domesticación de animales también dio origen a la ganadería y contribuyó al estilo de vida sedentario.