El primer documento discute los diferentes subsistemas de valores que deben considerarse para evaluar la actividad científico-tecnológica, mientras que el segundo documento explora cómo los nuevos entornos virtuales de aprendizaje pueden transmitir valores éticos a las nuevas generaciones. Ambos argumentan que la ciencia, tecnología y educación no son neutrales axiológicamente y moldean tanto los valores como el comportamiento de una sociedad.