El castellano surgió de la evolución del latín en la Península Ibérica tras la llegada de los romanos en el siglo II a.C. Fue influenciado por lenguas prerromanas como el vasco, y luego por pueblos germánicos como los visigodos y los árabes durante su dominación entre los siglos V y XV, dejando muchas palabras prestadas. Finalmente se extendió durante la Reconquista cristiana y la colonización de América.