Este documento es el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1966. Reconoce una serie de derechos económicos, sociales y culturales, incluidos el derecho al trabajo, a condiciones de trabajo justas, a la seguridad social, a formar sindicatos, y a la protección de la familia. Los estados parte se comprometen a adoptar medidas progresivas para garantizar estos derechos sin discriminación.