El pagaré surgió en la Edad Media como un documento para evitar llevar efectivo en largos viajes plagados de bandoleros. Un pagaré es una promesa incondicional por escrito de pagar una suma determinada de dinero a una persona (beneficiario) en una fecha futura. Para ser válido, un pagaré debe incluir el nombre del beneficiario, la suma a pagar, y la firma del librador prometiendo el pago.