Las tiendas de aceite y vinagre eran comercios comunes en Gran Canaria hasta finales del siglo XIX, donde se vendían productos de alimentación, limpieza y otros artículos. Solían tener mostradores de madera y ofrecer intercambios de mercancías. Muchas continúan operando hoy en día a pesar de la competencia de grandes supermercados, manteniendo la estructura original de las tiendas y sirviendo como punto de encuentro local.