La teoría general de sistemas fue diseñada en 1947 por Ludwing von Bertalanffy y es interdisciplinaria. Se basa en tres principios: 1) el expansionismo que ve los fenómenos como parte de uno mayor, 2) el pensamiento sintético que une en lugar de separar, y 3) la teleología que estudia el comportamiento orientado a objetivos. El paradigma de la complejidad se basa en un pensamiento sistémico que reconoce la interdependencia e impredecibilidad.