Antonio Solano plantea que las pizarras digitales deben ser concebidas como ventanas que permiten a los estudiantes ver y proyectar el mundo actual, en lugar de ser meras paredes que limitan la enseñanza. La transformación de las aulas debe ir más allá de la pizarra tradicional, impulsando una visión que fomente la interacción y el intercambio. Se propone que las pizarras se conviertan en herramientas que iluminan y proyectan conocimiento, animando a un enfoque más dinámico en la educación.