En Nicaragua, el 70.4% de los niños vive en hogares pobres y el 39.1% en hogares indigentes, lo que refleja una alta tasa de pobreza infantil. Además, el 31.1% de los niños de 10 a 18 años trabaja, principalmente en condiciones informales para ayudar a sus familias. Esta situación amenazaría el futuro laboral de estos niños, ya que se espera que ingresen al mercado sin las habilidades necesarias para empleos de mejor calidad y remuneración.