Este documento discute el tema del perdón de pecados según varios pasajes bíblicos. Argumenta que Jesús le dio a la iglesia la autoridad de perdonar pecados a través de la proclamación del evangelio, no a través de la confesión auricular o absolución posbautismal. La iglesia "perdona pecados" al ofrecer a la gente la oportunidad de arrepentirse y aceptar el perdón de Dios a través de Cristo al escuchar el evangelio.