El poder judicial en Venezuela se establece como un sistema autónomo que emana de los ciudadanos, según la CRBV. Este sistema incluye el Tribunal Supremo de Justicia y varios órganos, encargándose de impartir justicia y garantizar su funcionamiento mediante presupuesto independiente. Los magistrados del TSJ son elegidos por un período de 12 años y pueden ser removidos por la Asamblea Nacional, debiendo cumplir ciertos requisitos de honorabilidad y competencia jurídica.