La ciudad romana de Pompeya fue enterrada bajo cenizas y lava luego de la erupción del volcán Vesubio en el año 79 d.C. Sus habitantes y la ciudad permanecieron preservados debajo de las cenizas durante más de 1700 años. Cuando fue excavada, Pompeya reveló detalles sobre la vida cotidiana en una ciudad romana del siglo I, incluyendo edificios como el foro, teatro, anfiteatro, templos y casas decoradas con frescos y mosaicos.