El documento explora la relación entre el desempleo juvenil y la emigración de jóvenes en Europa, tomando a España como ejemplo. Desde el comienzo de la crisis en 2008, el número de jóvenes españoles que han emigrado ha crecido un 41%, empujados por la falta de perspectivas laborales dada la alta tasa de desempleo juvenil del 56.14%. La mayoría de los jóvenes que emigran están bien calificados y tienen estudios universitarios, buscando oportunidades laborales en otros países.