Este documento describe cómo los pensamientos positivos y negativos pueden afectar nuestro estado de ánimo y perspectiva. Las personas con un discurso interior negativo tienden a ser derrotistas y pesimistas, repitiendo frases como "mi vida es un desastre" o "nada me sale bien". Por el contrario, las personas con un enfoque positivo creen en frases como "todo saldrá bien" o "nada es imposible". El documento concluye que debemos esforzarnos por mantener pensamientos y metas positivas.