La participación social es importante en el desarrollo de sistemas tecnológicos ya que puede generar mecanismos de control para frenar actividades dañinas al ambiente. Los procesos de autogestión buscan el bien común a través del trabajo colaborativo y decisiones colectivas considerando las necesidades de todos. Los productos tecnológicos deben satisfacer las necesidades de los consumidores reunir características que los hagan competitivos y de calidad para ser aceptados en el mercado.