Este documento narra la historia de santidad de Domingo Savio, un niño que creció siguiendo los consejos de su madre y aprendiendo a rezar. Más tarde, se unió al Oratorio de Don Bosco, donde aprendió a ser un buen estudiante y cristiano sirviendo a los demás. A pesar de sufrir enfermedades, Domingo Savio mantuvo siempre la alegría y finalmente murió sintiéndose un santo por haber seguido los consejos de Don Bosco de ser amigo de Jesús,