La filosofía moderna abarca desde finales del siglo XVI hasta principios del XIX y se origina en el Renacimiento y la Reforma Protestante. René Descartes es considerado el padre de esta época por introducir la duda metódica y proponer una autonomía del pensamiento filosófico, contrastando con las corrientes racionalistas y empiristas. Mientras el racionalismo se basa en principios a priori, el empirismo enfatiza la experiencia como la base del conocimiento, llevando a una ruptura con el pensamiento metafísico anterior.