El documento destaca la importancia de la lectura y meditación de la Sagrada Escritura como medio para profundizar la relación con Dios y fomentar la evangelización en la Iglesia. Se enfatiza que la práctica de la lectio divina, acompañada de un ambiente de oración y reflexión, es esencial para comprender y aplicar la Palabra de Dios en la vida cotidiana. También se menciona que la evangelización se basa en escuchar y vivir la Palabra, instando a un estudio serio y continuo de la Biblia por parte de los católicos.