Benedicto XVI explica en su escrito Verbum Domini que la Palabra de Dios se expresa a lo largo de la historia de salvación y llega a su plenitud en Jesucristo. La Palabra divina se transmite en la Tradición y vida de la Iglesia. La Sagrada Escritura debe ser el libro de cabecera del cristiano y su estudio debe guiarse por la hermenéutica bíblica conciliar que busca un equilibrio entre los métodos científicos e interpretación en la fe.