El documento describe cómo se enseñaba el inglés en la generación de los padres, con métodos pobres que incluían el uso de pizarras y carteleras hechos a mano. Los salones de clase solían ser compartidos entre varios grados. También contrasta esto con las facilidades de aprendizaje actuales gracias a la tecnología, como acceso instantáneo a información, comunicación global y formas de aprendizaje retroalimentadas.