Dios creó el mundo en seis días siguiendo un plan. Primero creó la luz y separó la luz de la oscuridad. Luego separó las aguas para crear el cielo y el mar. Después hizo la tierra seca y ordenó que produjera plantas y árboles. Finalmente puso las luces en el cielo, como el sol, la luna y las estrellas, para marcar el día y la noche.