La flora gastrointestinal se define desde el nacimiento y se mantiene estable durante aproximadamente 2-3 años antes de volverse susceptible a cambios debido a factores como la dieta y el ambiente. Los probióticos y prebióticos pueden ayudar a mejorar esta flora intestinal al reemplazar bacterias benéficas o estimular su crecimiento. Los simbióticos combinan probióticos y prebióticos para apoyar una microflora intestinal saludable.