El proceso de enfermería se desarrolla como un sistema organizado y sistemático de atención que incluye cinco fases: valoración, diagnóstico, planificación, ejecución y evaluación, y ha evolucionado desde su concepción en la década de 1950. Este proceso es fundamental para identificar las necesidades del paciente, establecer cuidados efectivos y fomentar el desarrollo profesional continuo en enfermería. La formación adecuada y la investigación son esenciales para mejorar la práctica y garantizar un cuidado de calidad.