En 2008, se implementó un programa de buenas prácticas de manufactura en más de 20 empresas alimenticias de la región, co-ejecutado por el BID FOMIN y el INTI, con el objetivo de mejorar la calidad y capacitación del personal. El programa incluyó la formación de consultores locales y una fuerte colaboración con instituciones y organismos de control, lo que resultó en un enfoque estratégico para la inocuidad alimentaria. Se establecieron acciones complementarias para abordar necesidades adicionales de las empresas que iban más allá de las prácticas de manufactura, logrando un aprendizaje significativo y cambios positivos en la industria.