El documento describe cómo el gobierno municipal de Atarfe ha perdido el control sobre el desarrollo urbanístico de la ciudad a manos de constructoras e inmobiliarias, lo que ha dado lugar a una contaminación ambiental y acústica excesiva, la destrucción del casco histórico y un endeudamiento ciudadano permanente. Se proponen 15 medidas para lograr un cambio de rumbo hacia una mayor democracia participativa, transparencia, protección del medio ambiente y la calidad de vida de los ciudadanos.