El documento establece un marco para la implementación del Fondo Social Europeo (FSE) entre 2007 y 2013, centrado en mejorar la empleabilidad y la inclusión social de personas en riesgo de exclusión, así como la promoción de la igualdad de género en el mercado laboral. Se abordan directrices estratégicas que enfatizan la creación de empleos de calidad, la modernización de sistemas de protección social, y la necesidad de políticas inclusivas que favorezcan la integración de colectivos desfavorecidos. Se plantean también medidas específicas, como la regulación de empresas de inserción y programas de formación, para fomentar la integración laboral en un contexto de cohesión económica y social.