El documento discute la influencia de la psicología en la iglesia evangélica. Argumenta que la psicoterapia contradice los principios bíblicos sobre la naturaleza humana y la solución a los problemas. También dice que la psicología ha engañado a la iglesia al afirmar que puede integrarse con la Biblia, a pesar de que sus enseñanzas son opuestas. Finalmente, señala tres ideas erróneas que han llevado a la iglesia a aceptar la influencia de la psicología: