El documento define el pecado como no alcanzar el objetivo correcto o traspasar los límites establecidos por Dios. Explica que el pecado nos esclaviza, nos separa de los demás y niega nuestra dignidad. Además, debilita nuestra relación con Dios y hace que nos volvamos egoístas e indiferentes. Finalmente, el pecado no nos permite alcanzar nuestro propósito de vivir felices siguiendo nuestra vocación.